
La noche que cumplió 13 años decidió no intercambiar nunca más ni una palabra con Peter Teleborian ni con ningun otro psiquiatra ni médico de la cabeza. Fue el regalo de cumpleaños que se hizo a si misma.
(...)
Lo aprendió todo sobre el autocontrol. Los días que la liberaban de su aislamiento no sufría arrebatos ni lanzaba objetos a su alrededor.
Pero no hablaba con los médicos.
En cambio, conversaba educadamente y sin cortapisas con enfermeras, personal de cocina y limpiadoras. Algo que no pasó desapercibido. Una amable enfermera le preguntó un día por qué se comportaba así. Lisbeth se quedó mirándola inquisitivamente.
-¿Por qué no hablas con los médicos?
- Porque no me escuchan
Stieg Larson
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
Millenium 2
Una buena recomendación como lectura veraniega.


2 comentarios:
Lindo "post"
Un abrazo
lindo libro!!
a sus órdenes maestro!!
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