
Imagen extraida de Ojo Digital.
Son las 9 de la mañana y por fin llega a este mundo con sus 3,770 kg y su llanto prometedor. “¿Cómo estás, hija?”. “Muy bien, mamá. ¿Has visto qué bonita es? Es preciosa, qué deditos, qué carita... ¡Qué contenta estoy, mamá!”
Una oportuna llamada de teléfono sorprende a la recién estrenada abuela. Emocionada, responde a su madre: “¡Ya eres bisabuela! ¡Por fin ha nacido! ¡Qué guapa! Se parece a la niña.”
La bisabuela, con un nudo en la garganta, guarda silencio al otro lado del aparato. Tras marcar el número de su hija ha vuelto a agarrar la mano de su esposo. “Son tantos años cariño... Aguanta, no te mueras. Ha nacido la nietecita por fin. Por favor, cariño, aguanta, que tenemos que ir a conocerla.”
El bisabuelo sonríe en un gesto difícil cerrando con tranquilidad los ojos. "Es tanto el tiempo de enfermedad que este día no es una sorpresa, ya lo sabes, cielo. Tampoco podemos hacer un drama, porque no lo es. El fin es la consecuencia del principio, querida. Y hoy es un día tan bueno o tan malo como otro cualquiera. O tal vez mejor."
.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada