Casi todos, hasta nuestra amiga Raquel, nos hemos preguntado alguna vez si podríamos nosotros ser lo que se dice "un buen jefe". Aunque muchos más aún nos hemos formulado la misma pregunta cuando pensamos en nuestro jefe actual, claro. Las connotaciones negativas que tiene el hecho de dirigir un grupo de personas son tantas que uno se cuestiona si un jefe bueno es un jefe ausente... Por eso me imagino que muy pocos quieren ser jefes (bueno, no todos).
Y es que no todo el mundo puede ser un buen jefe. Para serlo de verdad hay que cumplir una serie de requisitos, según este artículo de "El Mundo":
1. Fijar objetivos claros y relevantes
2. Elogiar el trabajo bien hecho
3. Corregir sin humillar
4. Saber escuchar
5. Dejarse aconsejar
6. Ayudar, estimular y, si es necesario colaborar en el desarrollo del trabajo
7. Mostrar cercanía y respeto en el trato personal
8. No perder el sentido del humor
9. Dar ejemplo: trabajar con la misma calidad que se exige
10. Controlar el seguimiento de los encargos
De todos ellos, destacaría quizá el nº 4 y el 9, aunque todos son geniales, ¡tienen mucha miga!
Otro artículo del diario de la competencia, "El País", nos recuerda que un buen jefe tiene que tener "capacidad de ser autocrítico, de controlar los impulsos y de motivar a los colaboradores".
Hace no mucho oí al periodista Manuel Campo Vidal en la radio decir que un buen jefe también cuida la estética, de manera que debe evitar marcar excesivas distancias con sus empleados. Y puso un ejemplo: la decoración del despacho del jefe suele tener casi siempre elementos diferenciales respecto al de sus subordinados, y esto es percibido como una muestra de superioridad superflua.
Os propongo dos ejercicios: el primero, más participativo, es contestar a la encuesta que hemos colgado para saber qué atributo de los anteriores es el que más os gustaría que tuviera vuestro jefe. El segundo, más directo y personal, es que penséis qué cualidades de las mencionadas es la que vuestro jefe (llámese consejero, coordinador o director de equipo, jefe de servicio, supervisor o gerente) cumple, y si no, cuál te gustaría que fuera.
De mis jefes, qué deciros... Resulta que a medida que subimos en el escalafón, van cumpliendo menos cualidades: de Cristina, la coordinadora de la Unidad Docente, a María Jesús, la consejera, la cosa va decayendo poco a poco... Me imagino que a vosotros también os pasará. ¡Curioso fenómeno!
Antes de acabar, me pregunto: ser buen compañero de trabajo, ¿será igual de difícil?
Nos despedimos con un jefe de verdad, Bruce Springsteen. Aunque habría que preguntarles a los músicos de la E Street Band, nunca se sabe, los mitos abundan y no siempre son fieles a la realidad...


10 comentarios:
Uf, de los jefes... todas me parecen virtudes imprescindibles, pero supongo que saber de dónde vienen y a dónde se suponen que regresarán algún día es fundamental para ponerse en el lugar del otro (al final la empatía es el eje de nuestros trabajos, se desarrollen estos en el ámbito que sea).
De todos modos, es cierto que no es nada fácil ser buen jefe sobre todo si tienes a tu vez jefes por encima tuya. Y yo también, por si acaso, no quiero ser jefa.
El hecho de que a alguien le guste o quiera ser jefe, ¿nos indica algún rasgo de su personalidad, que trae otros implícitos?¿tienen "los jefes" formas de ser y actuar similares?
¿Hay algún jefe que no tenga jefe?
Yo soy del Pais, el Mundo me parece demasiado.
Pero lo leo a diarió y me dicen que como siendo tu del lado que eres, lo lees..
Pues porque leo cosas en las coincido, como este decálogo..
El problema es que muchos jefes que he tenido o conocido tienen otro decálogo:
1. Me importa un pimiento todo. Yo lo que quiero es ascender en la organizacion o pasar a ser jefe de otra organización.
2. Todo trabajador válido, con ganas de que la organización mejore, es un enemigo en potencia.. Ve mis deficiencias y me puede poner en evidencia.
3. El mejor es el que no hace nada, porque por no hacer ni intenta quitarme.. . El problemático es el que trabaja..
4. El que me hace una sugerencia, con la mejor intención del mundo, sin con ello entrar a valorar mi trabajo, en el fondo me está critiando.. No me gusta..
Y ya no tengo ganas de escribir otros seis mandamientos.
El problema en lo nuestro, que es lo que conozco, es la falta de profesionalidad..
Un gerente de sanidad le importa un pimiento como marcha la sanidad, si se trabaja bien o mal, que habria que hacer, pues lo que interesa es pasar a Consejero de Economia o Educación, que también vale..
Y vemos como cambia un gobierno, y puestos que debieran ser profesionales, independiente del gobierno, se cambán porque son políticos..
Yo puedo ser de izquierdas o derechas, pero yo quiero que la sanidad funcione bién, que no haya listas de espera, que los trabajadores trabajen e incluso están contentos porque se desarrollan profesional y humanamente, que la parte importante de mi empresa es el usuario-cliente ( veáse ejemplo Mercadona), y no el enemigo, el que me hace trabajar, al que habria que cobrarle un euro para que deje de venir innecesariamente. etc etc
Los jefes son necesarios, tienen que espolear esta natural tendencia que tenemos los trabajadores a ir bajando en nuestro rendimiento, y nos lo deben reconocer no con productividad, sino con proximidad, con una palabra de aliento.
Todo esto lo he hechado de menos en casi todos mis jefes...
Esto no hay quien lo cambie...
Podías haber seguido con el decálogo del perfil de jefe indeseable, lo estabas haciendo muy bien, Fernando!
Una cosa que has dicho me parece muy relevante: la proximidad. Ver a un jefe como lejano es sinónimo de muchas cosas...
Mayka, no creo que todos los jefes sean iguales, ni que el ser jefe traiga consigo una forma de actuar uniforme. Hay muchas formas de ser y actuar como jefe, al igual que, como comentaba en el post, de ser y hacer de compañero de trabajo. Para mi un buen jefe debe respetar una cosas por encima de todo: el grupo de gente que tiene a su cargo. El grupo siempre es más que las personas individuales. Un buen jefe consigue lo mejor de cada persona y es capaz de cohesionar un grupo potente, que pueda con casi todo. El grupo tiene sensación de pertenencia, de que lo que hace redunda en su propio beneficio por el hecho de ser miembro del grupo. Si te das cuenta, muy poca gente funciona así. Los pocos que he conocido duran poco. Quizá porque valen... y porque no se entretienen en poner zancadillas a sus superiores sino simplemente a trabajar, no sé...
Anónima, la empatía es fundamental para todo, sin duda. Pena que no sea una habilidad fácil de desarrollar, pero cierto es que una vez eres capaz de tener esa especial sensibilidad se abren muchos caminos y se consigue sacar más partido del mundo que nos rodea.
Abrazos a todos
Enrique creo que no me has entendido.
No me refería a que todos los jefes sean iguales. De hecho no me suelen gustar mucho las generalizaciones.
Me preguntaba si las personas que DESEAN Y QUIEREN ser jefes se parecen, si tienen rasgos de personalidad similares, aunque luego tengan formas de actuar distintas. Me acordaba de un libro de los que nos recomendó el psicologo tan peculiar que nos dió el curso de metodología docente: Toda esa gente insoportable. En el se describe de forma muy entretenida a varios tipos de personas nocivas(el criticón, el pedante, el pelota, ...). De jefes me acordé en la parte que hablaba del Perfeccionista, el Autoritario, el Trepador... y alguno más que ya no recuerdo.
Luego están las personas que son jefes sin que realmente se lo hubieran plantedo, sino que les llega circunstancialmente, como creo que pasa a veces con algunos de los puestos de jefes en nuestro ámbito(sobre todo los que no tienen que ver con la política).
Por cierto creo que serias buen jefe...jeje.
Vale, ahora lo entiendo mejor.
No sé si sería buen jefe. Lo importante es que no quiero ser jefe. Prefiero, al menos por ahora, un puesto técnico: si me equivoco respondo por mi mismo. Por eso estoy trabajando como eso, como técnico.
Gracias.
Pues como jefe.. no sé..
Mira que dicen que cuando llegas a jefe cambias..
Por lo que té prefiero de compañero de trabajo..
Haríamos unas risas, tomaríamos una caña y practicaríamos el deporte nacional...
Poner a parir al jefe..
Un saludo
En eso somos todos medallistas olímpicos, cierto!
Si el deporte nacional fuera el sexo sano, sin priligy ni viagras, sino con pasión y con alegría, mucho más sanos y contentos estaríamos todos, no creéis?
Ayer leí una estupenda frase que me recordó esta entrada de Enrique: "muchos jefes lanzan la flecha para luego dibujar la diana alrededor de donde fue a parar" (John Simons). Pues eso, que a buenos entendedores pocas palabras más se necesitan.
Que bien has definido lo de tirar la fecha y luego dibujar los círculos.
Eso se llama maquillar los datos de los objetivos de cartera.. por ejemplo.
No se han cubierto los objetivos, pero se maquillan convenientemente, cuadran con los solicitados por el sistema, y ya está.. somos la mejor gerencia..
Con eso las Unidades Básicas (los centros de salud) cobran los incentivos y los jefes aún más..
Y lógicamente el control de calidad para ver si se ha hecho brilla por su ausencia.
Y cuando se hacen controles de calidad o controles de la actividad (por ej. duración de consultas, tiempo de espera, etc ), datos que debieran ser extraidos automaticamente de cualquier programa de gestión clinica, pues se contrata una auditora externa por varias decenas de miles de euros para que nos digan los resultados esperados, no los reales (Madrid recientemetne)
En definitiva, la mentira, que todos sabemos, ellos y los curritos de a pié, pero que no hay nadie interesado en desenmascarar..
Un saludo
Publicar un comentario en la entrada