
El grito nº 3 (1983), obra de Oswaldo Guayasamín
- ¿Y vienen sus hijos a verla?
- No. El año pasado vino uno un día y comentó qué mal estaba, que qué había pasado.
- ¿Y llaman?
- No. Nunca.
- ¿Y crees que ella se entera?
- Me gustaría pensar que no, pero...
Murió 3 días después. Sola. Nuestra presencia tal vez la reconfortó en algunos momentos, pero no dejamos de ser desconocidos.
Los hijos vinieron al día siguiente pidiendo las pertenencias de su madre. No sabíamos que eran cuatro.


1 comentarios:
Mi pésame para tí, Aura. A mí se me murió Paco el lunes. Al llegar al hospital tenía una escara en el sacro de la que salían moscas (literal, en el siglo XXI).
La familia contaba que la iba a curar a diario una enfermera a casa, pero nunca la vieron como lo hacía (tendemos a mirar para otro lado, verdad?).
Estuvo un mes ingresado, dicen que murió de SIDA, pero yo creo que deberían decir que murió de discriminación y de agotamiento de su dignidad.
¿soy rara porque me duela?
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