Bebe el elixir de trago largo mezclado con gelocatil es una frase y es una llave. Y cientos de cosas que podría enumerar, como si de un concurso de televisión de máxima audiencia se tratara, además de un verso, nueve palabras en dos que riman en asonante y tienden un puente de madera y cabos a ambos lados de la mesa en la consulta y te acercan al paciente, a unos ojos aturdidos, a unas manos inquietas, nerviosas, temblonas, cuando gira la cabeza para buscar, como un náufrago busca entre la marejada el flotador salvavidas que le lanzan desde la cubierta del barco, el rostro conocido de quien le acompaña, el marido, la hija, el padre, la esposa, el amante que se debilita y parece licuarse hasta desaparecer sobre la silla segundos después de encoger trémulo los hombros simétricamente. Perdone, doctor, disculpe pero creo no haberle entendido, ando duro de oído, cuál es la solución a mi problema, la pócima, el sortilegio, todo aquello que usted me recomienda y que tanto bien me va a hacer, pero tanto bien, tanto.
Y yo, de pronto, envarado en la silla, asustado, sorprendido en renuncio, presa del pánico, si el pánico calzara botas de siete leguas y pudiera por el pescuezo agarrarme, sin recordar haber dicho nada, haber abierto la boca, mierda, otra vez pensando en voz alta, fingiendo escuchar y, sin embargo, con la cabeza en todos lados, en otros lados, lejos. Pero, ahora que lo pienso, detente un momento, el pánico pasa de largo, ahora que lo pienso, pienso ya está y, de nuevo, la canción que agonizaba en los auriculares cuando llegué esta mañana, de madrugada aún, al trabajo. Y, suman cuatro, pienso qué más da, total, ya nada puedo hacer por cambiar esta fama de serio, de arisco, de insobornable, de una miqueta tocat de l´ala y sonrío y busco los cuatro ojos, los del paciente y los del marido, la hija, el padre, la esposa, el amante cornudo y despechado y repito en voz alta y clara, mientras a la vez escribo sobre un pliego en blanco y sin membrete la frase, la llave, el verso, las nueves palabras en dos que riman en asonante: beba el elixir de trago largo mezclado con gelocatil.
Y al pairo, me la trae, señores míos, si ya no es un medicamento financiado.
jueves, 15 de octubre de 2009
Historias de fonendoscopio. Elixir de trago largo.
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historias de fonendoscopio
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1 comentarios:
buenísimo Quique González...
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