jueves, 8 de octubre de 2009

Historias de fonendoscopio. Hoja de diario arrancada.

Una de las cualidades esenciales del clínico es su interés humanitario, ya que el secreto del cuidado del paciente, es hacerlo para él.


No sé si me gusta lo que hago. No sé si entiendo bien qué coño pinto yo en este circo. De qué sirve poner la carne en el asador y las manos a la obra para intentar sacar esto adelante. Y realmente estoy convencido de que lo más importante es meterte en la cama y, un segundo antes de cerrar los ojos, sentirse bien con uno mismo y decir joder, soy un buen tipo, que al final es lo que vale. Diría más bien es lo único que merece la pena y vaya mierda, pues. No me hables de generosidad ni de vocación ni de ayudar a los demás ni de que estudias para comprender al ser humano y ayudarle en su sufrimiento. Porque todo se reduce a sentirte bien tú. A ser egoísta.
Y luego ves que siempre hay tiempo y gente que tiene ese tiempo para pasar media mañana en la cafetería del hospital o que se marchan a casa sin haber mirado a los ojos a ninguno de los pacientes a los que atendió. Y esperarán que llegue la tarde para abrir su consulta privada. Y, entonces sí, mirarán a los ojos y hablarán y, sobre todo, escucharán al que tienen enfrente. Y le sonreirán. Y escribirán las recetas en su ordenador portátil de medio millón de pesetas. Porque estos sí que lo merecen porque son de los míos. De los que se revisten de dinero para presentarse. Los de por la mañana, no. Porque vienen del pueblo y huelen mal y no se peinan y no tienen joyas ni modales y no han leído y pocos saben escribir y no pagan y no entienden que lo que yo quiero es respeto y éxito que me convierta en un miembro importante de la sociedad en esta ciudad. Y que ellos no pueden dármelo.

Al final de la tarde, recogerán y volverán a casa donde dormidos están los hijos y la mujer malgasta las noches leyendo revistas del corazón. Y se acostarán porque hoy estoy muy cansado, cariño, ha sido un día tan duro y un segundo antes de cerrar los ojos, se sentirán bien consigo mismo y dirán joder, soy un buen tipo. Y llegados a este punto, repito, entonces, qué coño pinto yo en todo esto.

3 comentarios:

Aura dijo...

Las mismas preguntas que cuando encuentran sus respuestas (si existieran) se convierten en nuevas preguntas.

compi1 dijo...

Hablaban en la tele los grandes científicos en un debate sobre la nueva vacuna del VIH y al final, el Dr. Nájera (jubilado y sin pelos en la lengua), después de alabar al máximo todos los avances realizados, le hizo este comentario al moderador: habría que ver cuántos de nosotros saludaríamos calurosamente aquí en directo a una persona seropositiva... Esa es la verdad verdadera, y no la del despacho de I+D

Maladroit dijo...

este post me ha calado, tanto en el fondo como en la forma, gracias por escribir de manera tan clara lo que a veces siento en el Hospital donde trabajo...

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