
Don José Martínez Olmos, secretario general de Sanidad acaba de dar una conferencia en la que descarta "la remuneración extra" por los servicios que se prestan en las farmacias, al considerar que constituyen un plus de calidad que debe ofrecer la farmacia sin esperar más a cambio.
"Las funciones de valor cognitivo (dispensación activa, indicación y seguimiento farmacoterapéutico, farmacovigilancia...) que la ley exige al farmacéutico comunitario son simplemente un plus de calidad que la farmacia puede ofrecer y no se debe pedir remuneración por ello". Que conste que estoy de acuerdo con lo de "remuneración extra" como están las cosas, no es de recibo pagar más sino repartir mejor el pastel. Pero demuestra una miopía en aumento al esperar que la farmacia ofrezca unos servicios sin esperar, ni reivindicar nada a cambio.
Un secretario general de sanidad de un gobierno que está intentando cambiar de modelo de crecimiento, prefiere seguir manteniendo un modelo de farmacias basado en la especulación, en el "quien más vende más gana" y en "medicaliza a cien y no mires con quién". Y, no sólo eso, en lugar de incitar al cambio, de fomentarlo, de apoyarlo, lo que prefiere es que nada cambie, que sigamos con el mismo modelo que nos ha llevado a donde estamos, ¿acaso esta crisis sólo se debe al ladrillo?. El que seamos el país de la OCDE que más porcentaje de gasto sanitario destina a medicamentos ¿habrá influido algo?. Un modelo de farmacias tan ineficiente que influye directamente en más de un cuarto del gasto sanitario total ¿tendrá que ver algo?...


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