Tiene 97 años. Es diabética e hipertensa. Es dependiente para sus actividades básicas de la vida diaria. Lleva vida sedentaria. Pero no tiene deterioro cognitivo...
Tuve que derivarla a Cirugía de forma urgente por evolución tórpida e inusualmente rápida de úlceras en su pie derecho. Fue un jueves. El lunes regresó a la residencia de vuelta. Le habían amputado la pierna derecha por encima de la rodilla. Y no le habían dicho nada. NADIE. No lo sabía. NADIE, repito. Ni el cirujano que le operó. Ni los enfermeros que la atendieron y curaron. Ni su familia que firmó el consentimiento informado (¿por qué no lo firmó ella?). NADIE. Lógicamente ella algo notaba, no había más que verle el semblante. Increíble, pero no sabía nada. Así que hemos tenido que pasar el mal trago de decírselo. Porque es cierto que no es agradable informar de una cosa así. Pero ella tiene que saberlo. Y mejor decírselo con naturalidad, cara a cara, preguntando y dando la oportunidad de preguntar. Mejor que no se entere de mala manera por comentarios que escuche o porque un día le dé por mirarse y no se vea un pie.
Ahora ya lo sabe. Lógicamente no está contenta. Pero ahora sabe a que se enfrenta. Y ahora puede luchar contra un problema que conoce. No hay peor enemigo que la ignorancia. Sobre todo, la consentida por los demás.
domingo, 13 de diciembre de 2009
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4 comentarios:
Parece mentira que pasen estas cosas... Queremos recurrir a internet, sms, redes sociales en la red, etc., para mejorar la relación médico-paciente, y nos olvidamos de que lo importante no es el medio, sino el mensaje. Y el mensaje a veces ni queremos transmitirlo.
Un beso, Aura
Lo importante, el importante es el paciente. Alrededor de él debemos construir nuestro conocimiento, el nos tiene que motivar para que mejoremos en nuestra formación
Y no si el mensaje es el medio (Mcluhan, creo), o el medio es el mensaje. Las nuevas tecnologías, redes, etc nos tienen que servir para mejorar nuesstro conocimiento y para comunicarnos llegado el caso con el paciente. Pero el final, y sobre todo cuando es grave, hay que hacerla con él delante, mirándole a los ojos, cogiendola las manos a esta pobre mujer, o estando cerca para llegado el caso sujertarle con un abrazo..
Pero para eso hay que ser como vosotros, o como tantos que conocemos. Pero desgraciadamente hay demasiados que consideran al paciente un estorbo.. (habría que cobrarles..), otros que ven al paciente como un medio de experimentar sus conocimientos nuevos ( esta nueva técnica para amputar.. en la mitad de tiempo), y no ven al paciente como su padre, o su abuela en este caso.
Y esto tradicionamente lo hemos oido de los espcialistas quirúrgicos..pero cada vez más me parece que los médicos de familia tendemos a ser iguales.
Otra pena es lo de enfermería..
Ayer ví en tTV. un programa sobre las enfermeras españolas en Gran Bretaña, sobre las funciones que aquí parece que no se aplican por ellas: ver las situaciones del paciente, si va a estar cuidado al llegar a casa, los condicionantes socials para poder ser dada de alta, etc..
Sin embargo aquí vemos que las enfermeras no la explican a la pobre paciente la situación, porque en el este contexto hay alguién que lo debiera haber hecho.. Y el trago no lo van a pasar encima ellas..
En fin, siempre al final hay un médico de familia que ve enfrente de sí no a un enfermo, sino sobre todo a un ser humano.
Enhorabuena
Gracias por la pildorita de humanidad de los Domingos..
Igual al cirujano, a las enfermeras, a los familiares, a todos ellos les amputaron la lengua y no se podían expresar.
Aunque me temo que no, solo les amputaron la parte buena del corazón, aquella donde se guarda el respeto al paciente... y eso no tiene cura.
Qué todavía pasen estas cosas es impresionante, y más que la familia lo apruebe y lo fomente (firmar su consentimiento??). Quizás deberíamos dejar de lado tanta tecnificación y recordar lo que es ser médico.
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