Hoy es mi último día de trabajo en el Centro de Salud de Formentera. En un folio, que después pegaré en la puerta de la consulta y que, seguramente mandarán retirar mañana, escribo mi despedida.
Me llevo los libros y las revistas, un trabajo de investigación, dos o tres proyectos sin realizar guardados en una vieja caja de plástico, el maletín de los domicilios, el monofilamento, la lupa, el martillo, un bolígrafo de tinta azul, un rotulador negro y unos pantalones blancos.
Dejo un amigo a quien regalar un libro y hacerle un jaque, unos cuantos compañeros del equipo de Atención Primaria con los que nunca fui capaz de formar un equipo, dos o tres docenas de desconocidos.
Y me marcho decepcionado con una gerencia que sólo lo es por méritos políticos, a la que le importa un comino cómo hago mi trabajo porque sospecho que ni conocen ni les interesa de qué se trata, y que, mediocres y obtusos, cuando no saben qué hacer o cuando les conviene, se convierten en juez y parte de una ley del embudo de la que sólo aplican la parte ancha. Pero tal vez esté equivocado y sea mucho más grave aún y realmente lo que les importa un comino es la medicina, la enfermería, las personas, la salud.
Me llevo los objetos y la tristeza y un tiempo de aprendizaje. Se quedan las personas. Y el folio pegado en la puerta.
Si alguna vez salen de su casa para ir a cualquier lugar, espero que allá donde vayan sean bien recibidos.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Historias de fonendoscopio. Despedida.
Etiquetas:
historias de fonendoscopio
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9 comentarios:
Siento mucho que te embargue esta sensación al abandonar el centro... la verdad es que las despedidas deberían ser emotivas por otras razones, por todo lo bueno que dejamos atrás.
Pero estoy segura de que algo habrás aprendido en este tiempo. Y seguro que la gerencia, el pseudoequipo y los pacientes, mucho más.
"Bajé de la tribuna; salí de la sala, me dirigí al guardarropa, me despoje de mi casaca de par, mi espada, mi sombrero de plumas; desprendí de él la escarapela blanca, la besé, me la metí en el bolsillito del lado izquierdo de la levita negra que me puse y que crucé sobre mi corazón. Mi criado se llevó los despojos de mi dignidad de par, y abandoné, sacudiéndome el polvo de mis zapatos, ese palacio de traiciones donde no volveré a entrar en mi vida."
-Chateaubriand-
(La despedida de otro crack...)
Un abrazo maestro y mucho ánimo, que las personas grises no manchen ni tu color ni tu brillo!!
en plasencia te esperamos,
Pero Pepe, a dónde vas a ir? No te quieres venir para Plasencia? Cuéntanos algo de tus proyectos, tus idas y venidas de coco, que nos tienes en ascuas. Y vayas donde vayas, porfa, no nos dejes, ok?
Besos
anna, es una sensación agridulce. Sé de sobra que mañana sólo recordaré lo bueno. Y han sido un montón de cosas (casi todas).
anónimo, me parece acojonante ese párrafo. Muchas gracias por enseñármelo. Me quedo con "ese palacio de traiciones en el que no volveré a entrar en mi vida". Eso haré.
antonio, antes de ir a plasencia creo que tienes una visita pendiente a xixón. Allí te espero.
quique, no tengo los planes de futuro muy definidos. Lo único que tengo claro es que para el jueves que viene tiene que estar lista otra historia de fonendoscopio y, todavía, no sé qué escribir.
un abrazo a todos. Y gracias.
Hoy también ha sido un día triste para mi. Dos pacientes se han cambiado de médico. Uno por no hacerle un papel de una mutua y otro por no pedirle una endoscopia para estudiar una somatización que no acepta. Lo que me entristece es que ambos llegaron nuevos a mi cupo hace unos meses, con unos historiales desordenados y repletos de episodios de ansiedad, agresividad, depresión, múltiples pruebas digestivas inconexas...pero sin una anamnesis en condiciones; todos pasaban del paciente difícil. Con ambos me volqué y les pregunté hasta por su relación con los abuelos, detectando muchas respuestas a su situación emocional. Desde ahí, seguimiento telefónico, riesgo cardiovascular, deshabituación tabáquica,... Era feliz, estaba haciendo medicina. Pero hoy sus necesidades eran otras. Uno no necesitaba un médico y para el otro sólo era una barrera entre él y la endoscopia. Todo el trabajo realizado en estos meses no ha sido valorado.
He llegado a casa dolido. He salido con mi hija al parque y llevo 3 horas en el ordenador leyendo blogs médicos. He descubierto una gran fuente de "autoayuda".
He llegado a la historia del cantaor flamenco y su duende y ya no podía frenar más mi necesidad de abrirme.
Gracias por estar ahí.
PD: Si te place, aquí tienes una temática para el jueves. Dale la forma que quieras que me ha encantado leer tus entradas.
probando.
probando.
Buf, se me ha quedado muy mal cuerpo tras el comentario de Juanq! Mucho ánimo, piensa que tú has hecho todo lo que estaba en tu mano, has sido un médico... pero a veces es difícil que los pacientes entiendan que no están en un self-service de pruebas y papeles.
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