Un día Pi y Pa subieron al desván de su casa. Jugando y curioseando encontraron una caja roja que no recordaban. La abrieron con mucho misterio y en ella encontraron algunos juguetes que ya no usaban: una cuerda para saltar a la comba, un coche de bomberos, un balón y una muñeca.
-¡Qué sorpresa, es mi muñeca Rebeca! -dijo Pi muy contenta.
Pero la muñeca Rebeca estaba rara, ya no le brillaban los ojos ni sonreía como antes.-¡Qué triste está la muñeca! -dijo Pa-. ¿Qué le pasará? ¿Estará enferma? ¿Estará malita?
Pi y Pa se llevaron un buen rato discutiendo sin saber qué hacer con la pobre muñeca. Pero al final se pusieron de acuerdo y decidieron que, si estaba malita, tenían que llevarla al médico.
El doctor Simón era el médico más bueno del país del sol gordinflón. Era el médico de Pi y Pa y cuidaba de los niños y de los papás y de las mamás.
-¿Qué pasa? -preguntó el doctor Simón.
Pi y Pa le señalaron la muñeca, le contaron que estaba triste, que ya no le brillaban los ojos ni sonreía como antes. El doctor Simón observó detenidamente a la muñeca, le abrió la boca para verle la garganta, se fijó en sus ojos y le puso el termómetro con mucho cuidado para ver si tenía fiebre.
-¿Qué tiene, doctor? ¿Es que le duele la cabeza? -preguntó Pi.
-¿Es que le duelen los brazos? ¿Es que le duelen las piernas? -dijo Pa.
El doctor Simón miró a Pi y Pa sonriendo y dijo:
-Vuestra muñeca está malita porque se aburre en la caja de los juguetes. Los juguetes son para jugar, no para guardarlos y si no se utilizan, se ponen tristes. Así que yo le receto que juegue y se divierta con vosotros hasta que no pare de reír.
-¡Madre mía, qué alegría! -dijo Pi.
-¡No es tan grave, menos mal! -dijo Pa.
Así que Pi y Pa, como había mandado el médico, jugaron con la muñeca Rebeca. Pi la montó en el columpio y Pa la lanzó por el tobogán. Saltaron a la comba y jugaron con el balón. Y nunca más la dejaron guardada en la caja del desván. A la muñeca le volvieron a brillar los ojos y en su cara se dibujó una gran sonrisa. Siguiendo los consejos del buen doctor Simón, la muñeca Rebeca se curó.
Y aquí acaba este cuento contra el aburrimiento.
"La muñeca va al médico"
Unidad 4; Papapapú 3 años. Editorial Algaida.
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