domingo 31 de enero de 2010

Cosas de parir. Un cuento

Un día Pi y Pa subieron al desván de su casa. Jugando y curioseando encontraron una caja roja que no recordaban. La abrieron con mucho misterio y en ella encontraron algunos juguetes que ya no usaban: una cuerda para saltar a la comba, un coche de bomberos, un balón y una muñeca.
-¡Qué sorpresa, es mi muñeca Rebeca! -dijo Pi muy contenta.
Pero la muñeca Rebeca estaba rara, ya no le brillaban los ojos ni sonreía como antes.
-¡Qué triste está la muñeca! -dijo Pa-. ¿Qué le pasará? ¿Estará enferma? ¿Estará malita?
Pi y Pa se llevaron un buen rato discutiendo sin saber qué hacer con la pobre muñeca. Pero al final se pusieron de acuerdo y decidieron que, si estaba malita, tenían que llevarla al médico.
El doctor Simón era el médico más bueno del país del sol gordinflón. Era el médico de Pi y Pa y cuidaba de los niños y de los papás y de las mamás.
-¿Qué pasa? -preguntó el doctor Simón.
Pi y Pa le señalaron la muñeca, le contaron que estaba triste, que ya no le brillaban los ojos ni sonreía como antes. El doctor Simón observó detenidamente a la muñeca, le abrió la boca para verle la garganta, se fijó en sus ojos y le puso el termómetro con mucho cuidado para ver si tenía fiebre.
-¿Qué tiene, doctor? ¿Es que le duele la cabeza? -preguntó Pi.
-¿Es que le duelen los brazos? ¿Es que le duelen las piernas? -dijo Pa.
El doctor Simón miró a Pi y Pa sonriendo y dijo:
-Vuestra muñeca está malita porque se aburre en la caja de los juguetes. Los juguetes son para jugar, no para guardarlos y si no se utilizan, se ponen tristes. Así que yo le receto que juegue y se divierta con vosotros hasta que no pare de reír.
-¡Madre mía, qué alegría! -dijo Pi.
-¡No es tan grave, menos mal! -dijo Pa.
Así que Pi y Pa, como había mandado el médico, jugaron con la muñeca Rebeca. Pi la montó en el columpio y Pa la lanzó por el tobogán. Saltaron a la comba y jugaron con el balón. Y nunca más la dejaron guardada en la caja del desván. A la muñeca le volvieron a brillar los ojos y en su cara se dibujó una gran sonrisa. Siguiendo los consejos del buen doctor Simón, la muñeca Rebeca se curó.
Y aquí acaba este cuento contra el aburrimiento.

"La muñeca va al médico"
Unidad 4; Papapapú 3 años. Editorial Algaida.
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sábado 30 de enero de 2010

Empleada del mes, Esperanza Aguirre


Espe ha estado sembrada este mes, se lo ha ganado a pulso, con sus declaraciones sobre el tabaco hubiéremos tenido suficiente, pero además nos ha regalado las perlas sobre la cadena perpetua y las anteriores sobre la inmigración... si esto dice delante de los micrófonos, ¿qué dirá detrás?.

Aguirre: "Hemos tenido la inmensa suerte de darle un puesto a IU quitándoselo al hijo puta''

El finalista es su vicepresidente Granados, por su frase lapidaria "No entiendo muy bien por qué el Gobierno se empeña en inculcar hábitos saludables a personas ya mayorcitas"

viernes 29 de enero de 2010

No es basura todo lo que no reluce

Del Boletín Impacto. Publicado originariamente en:

Berra S, Elorza-Ricart JM. Agència d’Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques de Catalunya, AATRM Núm. 2007/08. Salud y uso de los servicios sanitarios en población inmigrante y autóctona de España [Internet]. Madrid: Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Ciencia e Innovación; 2009.
Recientemente se han presentado los resultados de una revisión sistemática realizada por la Agència d’Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques de Catalunya sobre la salud y el uso de los servicios sanitarios entre población inmigrante y autóctona de España.
Según se desprende de la revisión, en general la población inmigrante utiliza menos los servicios sanitarios y sus ingresos hospitalarios consumen menos recursos que los de la población autóctona. Además, los motivos de ingreso difieren, ya que en la población inmigrante las principales causas de ingreso son obstétricas y neonatales mientras que en la población autóctona la principal causa es respiratoria. Asimismo, la población inmigrante también consume menos medicamentos que la población autóctona y es menos propicia a la automedicación.

Dedicado a los que piensan que la inmigración contribuye a saturar nuestros servicios sanitarios. Ya es hora de desmontar mitos.

jueves 28 de enero de 2010

Historias de fonendoscopio. Un médico bien informado.

Mierda, ya vuelvo a llegar tarde. Son las diez y media y tenía que estar a las nueve en la planta para pasar visita. Pero si es que estoy harto. En cuanto pueda, dejo el hospital, me paso las mañanas en el despacho de la facultad y amplío la clínica. Si este es un buen trimestre, lo dejo. Aquí queda dicho.

Encima ahora tendré que aguantar los mismos rollos de siempre, que si los residentes trabajan mucho, que si las enfermeras no hacen nada, que si los del departamento no colaboramos con el resto del hospital. Y, para colmo, los pacientes. Que ni sé quienes son, ni qué tienen. Y qué quieren que yo haga. Con esta sanidad pública que necesita dos días para un simple análisis. Y no te digo nada si quieres una prueba algo más específica. Una mierda, de verdad, una mierda. Y los enfermos, que no han salido del pueblo en su vida y que vienen aquí nada más que a morir. Porque el que se cura es porque dios quiere, que nosotros aquí poco hacemos. Pero claro, a estos no puedo decirles que se pasen por la consulta. Lo primero porque no tienen un duro y yo tengo que mantener mi reputación, que a pulso me la he ganado. Y lo segundo porque luego éstos se chivan y le van con el cuento al catedrático. Quedan tres meses para que se jubile y ahora no puedo echar todo el trabajo por la borda. Hay que aguantar un poco más. Así es que, lo dicho, a pasar el trago como se pueda. Yo me cojo los periódicos que tienen en las habitaciones y, por lo menos, salgo informado.

¿Cómo se encuentra hoy?

Pues, mire, doctor, los dolores del brazo no se me pasan.

(Coño, van a subir las multas por exceso de velocidad). ¿Los dolores de la pierna, dice?

No, doctor, el brazo. Este brazo. A mí la pierna, gracias a dios, nunca me ha dolido.

(Bueno, ya han vuelto a bajar las acciones. Tengo que hablar con Manrique porque si esto sigue así, las vendemos todas). Sí, eso. Ya le dije yo que después de la operación duele un poco el brazo porque le hemos quitado algunos ganglios de la axila. Pero con el tratamiento que le puse, está usted mejor, ¿no?

Eh, no, doctor, no estoy mejor. Mire, lo tengo hinchado y además esas pastillas me hacen daño al estómago.

(Ésta sí que es buena. Ya no quedan entradas para la ópera. Carmela se va a poner hecha una fiera). ¿Al estómago, dice? No, estas pastillas no hacen daño, ya se lo dije.

No sé, doctor. A mí no me caen bien. Y yo creo que esto no mejora. Pero yo hago lo que usted diga.

(Joder, volvió a perder el Atleti. Así no subimos ni el siglo que viene). Bueno, Amelia, que veo que todo va bien y no la molesto más. Mañana... no, mañana no que no estoy, pasado mañana vengo a verla y si sigue así de bien le doy el alta y se marcha para casa. ¿Dónde le dejo el periódico?

Déjelo encima de la silla. Como usted diga, don Javier. Pero no soy Amelia. Me llamo Herminia.

Sí, eso, Herminia. Hasta pronto. Adiós.

Adiós, doctor.

miércoles 27 de enero de 2010

En Gaza. Disparar a un elefante.

Ya lo sé. Últimamente toca hablar de Haití, no de Gaza. Pero de Haití ya está hablando todo el mundo, al menos de momento. Esperemos que no pase lo de siempre: amplísima cobertura cuando algo espectacular sucede (menos mal) pero silencio cuando todo vuelve a la miseria cotidiana de antes. Cuando los muertos dejan de ser tan espectaculares.

Por eso, aunque no puede decirse que Gaza este tan olvidada en los informativos como otras zonas en conflicto, ni mucho menos, me alegró ver el otro día en Documentos TV la reposición del documental Borrados del mapa, de Alberto Arce, que (creo) fue el único cámara occidental que se quedó en Gaza cuando la ofensiva israelí de hace un año. Un trabajo realmente espectacular que también ha generado una película documental, To shoot an elephant, que se puede ver online, comprar, o descargar gratuitamente de su página web.

Informémonos de Haití ahora. No nos olvidemos dentro de un mes, cuando siga siendo uno de los países más pobres de la tierra. De la misma forma, si alguien quiere leer algo sobre la situación actual de Gaza, igual puede echar un vistazo al blog que mantiene Eva Bartlett, una de las activistas que aparece en el documental de Alberto Arce, que sigue contándonos lo que pasa en Gaza a estas alturas: http://ingaza.wordpress.com/


martes 26 de enero de 2010

Impactado

El maestro Antonio Montaño, sevillano de pro y médico de familia clínico y evaluador de intervenciones sanitarias, me enseñó que para concluir si una intervención médica es adecuada, debemos resolver la siguiente ecuación:

Intervención adecuada = Beneficios / [riesgos + inconvenientes + costes]

La realización de la PSA (y su posterior cascada diagnóstica) con fines de diagnóstico precoz de cáncer de próstata sirve muchas veces de ejemplo de cómo valorar la adecuación de una intervención, en este caso diagnóstica.

Pues bien. Aunque procedente de estudios observacionales (un estudio de cohortes), tenemos un elemento más (mejor dicho, dos) a tener en cuenta en la ecuación anterior. Apartado "riesgos". Se trata del infarto y el suicidio.

Nos lo cuenta el boletín "Impacto", de la agencia de calidad del Sistema Nacional de Salud, elaborado por los componentes del Centro Cochrane Iberoamericano del Hospital San Pau de Barcelona.

Resulta que en un reciente número de la revista PLoS se concluye que los hombres que son diagnosticados de un cáncer que habitualmente no te mata per se, como es el de próstata (y digo "habitualmente"), parece ser que se mueren más de infartos y de suicidios que los que no han sido diagnosticados de ningún cáncer. Y las cifras no son despreciables: el riesgo relativo de presentar enfermedad cardiovascular es de 1.9 (intervalos estrechitos, de los chulos, de 1.9-2.0), siendo de 11.2 (10.4-12.1) en la primera semana tras el diagnóstico. Igual sucede con el suicidio: en total el riesgo relativo es de 2.6 (2.1-3.0), y si consideramos la primera semana tras la noticia del diagnóstico, el riesgo es 8.4 (1.9-22.7) veces superior...

Los autores concluyen que este exceso de riesgo es debido al estrés psicológico que acompaña a la etiqueta de cáncer.

A partir de ahora, un argumento más en contra de pensar que la medicina defensiva no daña a nadie.

Medicina Basada en la Evidencia hasta hartarse

¿Que no sabe usted estructurar una pregunta clínica? Pues ahora te vas a enterar.

¿Quiso usted alguna vez aprender de una vez por todas lo que significa "análisis por intención de tratar"? Pues ahí va.

El estudio Júpiter demuestra claramente que la rosuvastatina es la caña. Fíjate que hasta lo tuvieron que interrumpir porque eran los datos concluyentes de que Rosuvastatina comparada con placebo reduce la tasa de primeros eventos cardiovasculares mayores (objetivo primario). Pero ¿seguro? Pues no está tan claro de que sea tan concluyente. Si no te lo crees, mira aquí.

Todo esto y mucho más en un formato amable de web inteligentemente gestionada desde la Escuela Andaluza de Salud Pública. Así da gusto...

lunes 25 de enero de 2010

transparencia en la evaluación de nuevos medicamentos.


Buscando información farmacoterapéutica he encontrado este documento del australian prescriber que me parece interesante, mide la voluntad de las empresas farmacéuticas a revelar la información en la que apoyaron la aprobación en Australia de sus nuevos productos. Estos detalles son publicados en la T (TRANSPARENCIA). La puntuación aparece al final de cada comentario nuevo fármaco en el Australian prescriber.
el fabricante suministró la evaluación clínica del producto
el fabricante suministró información adicional útil
el fabricante sólo suministró información del producto.
el fabricante se negó a suministrar datos
el fabricante no respondió a la solicitud de datos.

domingo 24 de enero de 2010

Cosas de la edad. Si un médico bueno no encuentra la solución...


Hola, doctora. Vengo a contarle que anoche tuve un dolor de estómago muy fuerte que tardó mucho en quitárseme, y eso que me tomé el papelillo que tengo para estos casos. Uf, qué malito estuve. Pero vamos, que ahora estoy bien. Y no se preocupe usted, doctora, que se lo cuento para que lo sepa. Pero que yo sé que usted no va a poder hacer nada para quitarme el dolor. Porque a mí ya me han visto muchas veces muchos médicos del hospital y me han hecho muchísimas pruebas y no me ha encontrado nada. Y como dice un amigo mío: si un médico bueno no te soluciona un problema, un médico malo tampoco lo hará. No se ofenda usted ¿eh? Que yo le tengo mucho aprecio y la valoro mucho, ya lo sabe. Pero vamos, que si los del hospital no me han encontrado la solución pues usted tampoco lo va a hacer. Así que ya me voy, que no la quiero molestar más con mis historias. Que tenga buen día.

sábado 23 de enero de 2010

Los privilegios la prescripción sub-óptima y los rigores de la prescripción óptima

Del maestro Galo Sánchez en la revista E-ras

13 de Enero del 2010

galo_sanchez.jpgGalo Sánchez Robles. Oficina de Información del Medicamento de Extremadura..

Cuando a la prescripción se le elimina la enorme carga de responsabilidad, porque el hacerlo óptimamente o sub-óptimamente no es percibido ni distinguido por la sociedad, queda entonces sólo la parte del privilegio.

Antes de entrar de lleno en el tema, digamos que hay médicos clínicos y médicos no clínicos, entendiendo por clínico aquél que se inclina físicamente ante un enfermo. Según el diccionario etimológico de Juan Corominas, “Clínico” se introduce en el español en 1884, derivado del latín clinicus, que fue tomado por el latín del griego klinikós (que visita al que guarda cama), derivado de kliné (cama), y éste a su vez de klinó (inclino). La ruta actual del “clínico” en español llegó desde el francés, que lo introdujo en 1696. “CLINO” en latín (diccionario Vox) significa “inclinar” y “ladear”. Parece que el uso, y por tanto la etimología, se refiere a inclinar. Clínico, por tanto alude a inclinarse en la cama de un enfermo

En el contexto de los “Trabajadores Sanitarios Españoles” los niveles de complejidad profesional creciente son éstos: a) nivel de complejidad 1: trabajos sanitarios generales sobre objetos; b) nivel de complejidad 2: trabajos sanitarios específicos sobre objetos o poblaciones cosificadas (colección); c) nivel de complejidad 3: trabajos sanitarios generales sobre un individuo enfermo concreto e irrepetible; y d) nivel de complejidad 4: trabajos sanitarios específicos o especializados sobre un individuo enfermo concreto e irrepetible por encima del nivel anterior.La clínica y la prescripción son de las actividades más complejas del mundo actual. Su nivel de complejidad es 3 y 4 (que son los máximos de la escala).

La clínica y la prescripción son actividades del máximo nivel de complejidad: 3 y 4. Consideremos, de momento, que sólo debe prescribir el sanitario que está en y hace clínica, que sabe a qué huele el aliento de un enfermo, percibe la humedad de su piel, se reciproca con su vida porque le importa lo larga que haya de ser y lo ancha que pueda lograr (calidad de vida). Importar no es una palabra comodín; porque el clínico importa a su interior los problemas de un paciente concreto.

Los sanitarios no clínicos, incluidos los médicos no clínicos, no deben prescribir por definición, ni siquiera a sí mismos, pues aceptar esto significa entrar en una contradicción intelectual, moral y práctica (las tres dispensas que se auto-toleran las peores ideologías). No es por médico por lo que éste prescribe, sino por clínico, de modo que también es contradicción (desgraciadamente inadvertida) el que un ginecólogo prescriba un antipsicótico a una de sus pacientes, que un pediatra indique un donepezilo para aliviar los síntomas del Alzheimer, que un geriatra recete a sus hijos un antitusígeno, que un inspector recete a su madre para evitarle la molestia de ir al médico, o que un médico nuclear se autorrecete un ansiolítico, o que un patólogo o un psiquiatra se autorreceten antibióticos.

Si el lector no percibe la anomalía en estos casos, entonces aceptará que también pueda recetar un inteligente paciente bien informado, un inteligente auxiliar de clínica, un experto economista de la salud, un experto farmacéutico de oficina de farmacia o un veterano gerente de hospital. Podrían incluso hacerlo mejor, lo cual no costaría mucho probar mediante un ensayo de sencillísimo diseño.

Globalmente, la prescripción que hacen los médicos clínicos en España en la actualidad es bastante buena, pero es sub-optima en aproximadamente un 15% por sobreutilización, porque se medicaliza a quien no lo necesita; y en un 5% por infrautilización, porque no se da a quien lo necesita. Ahora bien, de esto el médico es responsable sólo en una parte, pues por supuesto no es responsable del todo[1].

Un análisis desapasionado del complejo acto de prescribir es necesario. Y, como la palabra más nombrada en los debates entre los miembros internos de una profesión es el “debe, debería…”, analicemos esta palabra, porque la confusión ente su acepción imperativa y la ético-valorativa puede llevarnos por el camino equivocado.

Con mucha benevolencia los debates profesionales, como las reuniones de amigos, están llenos de un bondadoso “debe ético valorativo” (subjetivo) que inadvertidamente se confunde con el “imperativo”. En esa inadvertencia el ponente de la idea queda tranquilo, pero su idea no traspasa, porque es un deseo subjetivo.

Por su parte, las reuniones de directivos son improductivas porque la mayor parte del tiempo y la energía la pierden en encajarse en el rol teatral que se espera de ellos y en el chismorreo social, incluso si no están obligados a condescender con el líder para disminuir su ansiedad. La pérdida de energía en rozamiento social disminuye, cuando no anula, la precisión en la identificación y definición de un problema real (dos de los cinco requisitos del método científico).

La responsabilidad que supone prescribir “bien” es una enorme carga, un trabajo oneroso. Los privilegios que rodean actualmente a la prescripción provienen de su valor económico y de que, aparte de su responsabilidad clínica, sitúan al prescriptor en un papel de traslado de fondos públicos al balance de beneficios económicos de una u otra empresa farmacéutica. Las empresas luchan por adular al médico, haciéndole creer con mucha facilidad que les interesa su vida (su formación) y que les interesan los enfermos (aún a riesgo de utilizarlos para sobre-medicalizarlos, de sobre-enfermarlos por yatrogenia), pero el médico recién jubilado comprueba inmediatamente que no es verdad desde el momento en que no produce objetos económicos.

Cuando a la prescripción se le elimina la enorme carga de responsabilidad, porque el hacerlo óptimamente o sub-óptimamente no es percibido ni distinguido por la sociedad, queda entonces sólo la parte del privilegio. Son las sinecuras de la edad moderna, empleos en los que se cobraba sin necesidad de trabajárselos. Y, despojados de la enorme dificultad y responsabilidad de prescribir óptimamente, muchos actores querrán los privilegios, porque no tienen que sufrir el rigor de la carga. Todo esto confunde a las emociones.

El buen médico clínico, el que está dispuesto a reciprocarse con el enfermo, el que está dispuesto a sufrir los rigores de prescribir óptimamente, ése es el que está en la mejor posición para prescribir, porque tal carga no la querrá casi nadie. Y, si por ventura, hay otros sanitarios clínicos que quieran “prescribir óptimamente”, éstos aspirarán a hacerlo en cuestiones que no son del mismo ámbito (cuidados de enfermería, por ejemplo), y muy posiblemente habrían de ser admitidos para lo que corresponde a ese distinto ámbito.

¿Y a quién interesa esta oferta de yo prescribo óptimamente?. Pues, en mi opinión, a los pacientes y a los individuos sanos, que son los soberanos en España para decidir quién le prescribe. Pero, ¿sería ético abordar con una interesada y manipulada encuesta preguntar a la gente que va por la calle si usted se arriesgaría a que le prescribiera alguien que no fuera médico? Pues no, porque podría manipularse en el sentido contrario. Ahora bien ¿entonces a quién van a encargar los usuarios españoles quién les va a prescribir? ¿Cómo se les puede preguntar, si ellos son tan fácilmente manipulables, porque no conocen el contexto ni saben de su complejidad?

La respuesta es “el paciente informado”. Los mejores paneles para las recomendaciones (los del tipo GRADE[2]) cuentan con pacientes que opinan. Ahora bien, para esto hay que informarlos y formarlos un tiempo antes con ética y rigor. Si una muestra representativa de los pacientes españoles y otra de los sanos se les informa y forma durante dos semanas sin manipulación, mostrándoles lo que es la mejor evidencia biomédica, con qué aciertos y fallos se están trasladando hoy a la clínica, cuáles son los intereses económicos en juego, qué pueden aportar los sanitarios clínicos de los distintas procedencias, entonces éstos pueden decidir qué quiere que haga cada quién. En lugar de obligarles a soportar algo que quizás no quieran, dejemos que ellos, informados, opinen quién les ayuda a decidir sobre su salud y su enfermedad; sobre sus soberanas e intransferibles vidas.

Los médicos están en su derecho: querer la prescripción, pero eso dispara automáticamente el deber de que la prescripción sólo la efectúen los clínicos (en su parcela clínica), y que tal prescripción se refiere exclusivamente a la prescripción óptima; es decir, la esforzada y rigurosa, la que se hace tras la difícil tarea de establecer en la incertidumbre un balance entre los beneficios, los riesgos, los inconvenientes y los costes. Los privilegios adheridos a prescripción óptima son ampliamente superados por los rigores y esfuerzos. Pero no así si la prescripción es sub-óptima, porque ésta sólo tiene privilegios y no cargas ni rigores.

Si otros sanitarios clínicos aspiran, solicitan o reclaman la prescripción en su ámbito de actuación (que es distinto al ámbito del médico), no se les puede tapar el camino. Comprométanse a la prescripción óptima en su ámbito clínico (no en el de otros) y sean bienvenidos. Si, en el camino, pocas, muchas o todas sus prescripciones devinieran sub-óptimas, reclámeseles el cumplimiento del riguroso compromiso y devuélvase a la situación anterior al que no lo acepte o cumpla.




[1] El médico clínico viene de una Universidad de Medicina española que le entrega un corpus doctrinal que satisface las necesidades de los profesores pero que no está diseñado para satisfacer las necesidades de los alumnos. Otras Universidades de Medicina (MacMaster, por ejemplo) enseñan a los alumnos a la resolución de problemas en la incertidumbre desde el primer curso de carrera, y necesitan menos años que el abultado actualmente en España, porque se les enseña a trasladar los muchos datos demostrados (en términos de probabilidad) a la clínica. El mantenimiento de muchos datos en términos de probabilidad en la mente de un sanitario clínico necesita un entrenamiento muy esforzado, de modo que lo que del médico vale es su capacidad de resolver problemas con lo que tiene dentro de su mente o lo que busca fuera de ella, pues el valor añadido es su capacidad para la resolución de problemas en la incertidumbre, asunto que no pueden resolver los médicos españoles hasta el paso de varios años de ejercicio profesional, si han nacido dotados espontáneamente para relacionar datos, o si han tenido la fortuna de ser formados por sus compañeros o se han buscado tal formación fuera de su horario laboral.

Esta barrera sólo es la primera de una serie de barreras, que implica a políticos, gestores y administradores de la sanidad, al lobby de la industria farmacéutica, a la casi inexistencia de “pacientes informados” (que no pueden ser representados por los dirigentes del Foro Español del Paciente), y aún muchas más anteriores y posteriores, que exceden de este resumen, pero que refleja muy bien Michael Cabana en un artículo que sienta las bases de las “Barreras para que los clínicos trasladen a la clínica las recomendaciones basadas en la evidencia”.

[2] GRADE: Grades of Recommendation Assessment, Development and Evaluation.

viernes 22 de enero de 2010

"Si crees que no sirves para esto, te busco una plaza de, no sé, medicina familiar"

Recibo el otro día este mensaje con un link al video de un capítulo de la serie de Telecinco "Hospital Central" que inserto en este post.

Una residente, de la que no se nombra la especialidad, quiere renunciar a trabajar en Urgencias porque se encuentra incompetente. El director del hospital le ofrece que muestre su valia en 2 meses y de no ser así "le busca una plaza de medicina familiar".


Me urge conocer qué pensáis de este video. Quiero contrastar mi opinión con la vuestra. No quiero seguir pensando que tengo una paranoia brutal...

jueves 21 de enero de 2010

Respuesta #3

Acabada la carrera, una beca le llevó al país al otro lado del mar, donde abandonó los libros y los cuentos y se entregó en cuerpo y alma a la cirugía cardiaca. Vivía en un apartamento pequeño cerca del hospital y durante tres años compartió el tiempo entre el quirófano y el apartamento, siendo más casa el primero que el segundo. Seguía siendo amigo íntimo de la soledad y sólo en el trato profesional con los pacientes parecía abandonar su timidez. Quizá porque para ellos sólo tenía respuestas y no preguntas que continuaba sin descifrar.


Pasaron los tres años como cae una pluma al suelo y regresó a su país convertido en un cirujano cardiaco de prestigio. Sin plaza fija, iba de acá para allá, operando en todos los hospitales que requerían su presencia. Trabajaba sin descanso.

Hizo un alto en el camino y visitó a sus padres. Su padre le regaló todos los libros que le había comprado durante su ausencia y, así, pudo recuperar el viejo amor de la lectura.

Continuó viaje y llegó al hospital de una ciudad perdida, levantada al abrigo del mar. Inició la operación como tantas veces había hecho en su vida.

Sin embargo, algo salió mal y la paciente murió. Abatido, se despojó del disfraz de cirujano y se lavó la cara con agua helada. Permaneció un rato sentado, repasando mentalmente todo lo que había hecho. Sabía que no había sido culpa suya, ni de ninguno de sus ayudantes y que ese momento, tarde o temprano, tenía que llegar. Se armó con la coraza del médico experimentado que era y salió a dar la cara ante la familia. Pero en la sala de espera sólo aguardaba una niña pequeña de grandes ojos azules que, sin mediar palabra, le entregó un sobre y desapareció. Lo abrió intrigado y se dispuso a leer: yo te conozco, tú bien lo sabes. Fuiste el chico de los libros y de los cuentos y ahora eres el hombre del corazón. Si estás leyendo esta carta significa que he muerto. No sufras por mí porque fui feliz, pero tenme siempre presente.

Alzó la vista al frente y comprendió. La última respuesta estaba en el sobre. Sólo la muerte no tiene solución.

miércoles 20 de enero de 2010

Entrevistas con la industria por 150€


Un amigo, que me pide permanecer en el anonimato, me reenvía este mensaje en el que le proponen hacer una entrevista con "la industria" por 150 €. "La información es poder", y se compra a 150€.

La consultora se llama "Nueva Investigación". Tiene una página "muy pimpi" y está especializada en "médicos y otros grupos difíciles". Me inquieta que a los médicos se les meta en el concepto de grupo difícil...

----Mensaje original----

De: xxxxxx@nuevainvestigacion.com

Fecha: xx/01/2010 xx:xx

Para:

Asunto: Invitación Entrevista Industria Farmacéutica

Estimado Sr. López,



Nos ponemos en contacto con usted para invitarle a participar en unas entrevistas telefónicas que estamos llevando a cabo en hospitales de toda España para hablar sobre la Industria Farmacéutica y las relaciones con los distintos laboratorios.

La entrevista sería telefónica, de 30 minutos de duración y tiene un incentivo de 150 euros en
agradecimiento que se le enviarían mediante cheque nominativo.


Las fechas para la realización de estas entrevistas serían los días: 18,19,20,21 y 22 de Enero. El horario puede ser desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde.

Esperando que sea de su interés, quedo a su disposición para cualquier duda o pregunta que le pueda surgir al respecto.

Un cordial saludo y muchas gracias por su atención,

xxx xxx
Dpto. Cualitativo
Nueva Investigación
Raimundo Fernández Villaverde, 57 - 2º derecha
28003 Madrid
Tf. 91 353 14 90 Fax: 91 345 66 56
www.nuevainvestigacion.com

martes 19 de enero de 2010

De la teoría a la acción. El cambio hacia la medicina libre e independiente nos espera

Muchos desde hace tiempo andamos buscando el momento en que la medicina sea verdaderamente libre e independiente. Una medicina que trate de anteponer los intereses de la ciencia a los del mercado, dirigiendo el foco central de atención al paciente y a su relación con el profesional sanitario. Que ponga a disposición del paciente las mejores intervenciones sanitarias, ya sea terapéuticas o diagnósticas, de una forma eficiente, respetuosa con el medio ambiente y con los derechos humanos y preservando los criterios éticos y legales que enmarcan el encuentro clínico. Y que todos los actores que intervienen en la cadena investigación-difusión-formación-implementación-publicidad no estén mediados por intereses no científicos, ya sean estos actores los organismos internacionales, la administración sanitaria, la industria farmacéutica, los pacientes y sus asociaciones, los medios de comunicación, los investigadores, los profesionales sanitarios y sus sindicatos, colegios y sociedades científicas, jueguen al mismo juego: conseguir una ciencia limpia y justa.
Todo esto está muy bien, dirán ustedes. Pero ¿cómo conseguirlo? Algunos dirán que es imposible, que esto es una utopía. Otros que sólo una revolución nos devolvería el sueño. ¿Y cómo gestar la revolución, cómo conseguir el cambio que la sanidad precisa? Un amigo de esos que se suelen decir "del alma", piensa que no se puede pasar a la acción así porque así, que las bases teóricas son primordiales. Para tener argumentos con los que luchar, para conocer el enemigo bien, para no desviarse del camino, para saber con qué armas (pico y pala) luchar y cuándo y dónde usarlas. Teoría para conocer primero lo que no hay que hacer, para que después emerga del conocimiento y del ejercicio intelectual lo que hay que hacer. Porque si no daríamos palos de ciego. Acción sin pensar no sirve de nada.
Desde luego no le falta razón a mi tocayo. Ejemplos tenemos muchos en la historia de la humanidad. Sin embargo, quedarse en el plano de las ideas es peligroso: el abismo en la confrontación entre lo posible y lo real nos puede volver locos. De hecho, es la antesala de la despersonalización. Algo así, quizá, es lo que le ha pasado a nuestra querida Atención Primaria. La consciencia del precipio es lo que nos lleva a quejarnos y quejarnos, sin aportar nada, sin proponer, sin construir. Por eso la acción no puede demorarse mucho: en palabras de Juan Gérvas, hay que superar la "cultura de la queja" y pasar a la "cultura de la acción".
Ahora bien, ¿qué acción? ¿Cómo? Este fin de semana pasado leí un interesante artículo escrito por un universitario (¿?) llamado Carlos de la Rosa, titulado "¿Desde dentro o desde fuera? Cómo hacer hoy la revolución". Aunque el artículo se refería a la izquierda política y de cómo ésta puede hacerse con el control del Estado, hagamos una lectura en clave sanitaria. Para cambiar definitivamente el orden de las cosas hacia el sueño de una medicina no sometida podríamos fundar un partido político, ganarnos las simpatías de los votantes y hacernos con el gobierno. Pero eso no garantiza el cambio, ya que la colisión de intereses en juego, la mayoría de las veces externos, y por tanto, lejanos, hace caer en la parálisis: acabar con la tiranía del mercado e instaurar una nueva estructura económica más solidaria y justa que posibilite la independencia de la ciencia se hace una misión imposible si no nos siguieran los demás países, y el paraíso podría bien pronto quedar en un simple espejismo.
La alternativa es presionar desde fuera. Pulsar. Romper las tensiones internas que se resisten a ceder, a cambiar. Forzar debates que renueven conciencias, que agiten voluntades, que muevan anhelos y ansias de cambio. Que pongan las cosas en su sitio: hoy ante una pandemia que ni es pandemia ni es nada, mañana ante una flagrante manipulación orquestada de la opinión pública y pasado ante la concatenación de flaquezas morales que siguen la estrategia del engaño. Internet lo permite: todos estamos de acuerdo. Los blogs sanitarios estamos en ello. Independencia y rigurosidad no nos falta. Vamos por el buen camino. Pero ¡basta ya de palmaditas en la espalda!: algo me dice que no es suficiente... Demasiado lejos, demasiado esfuerzo. Hoy te siguen 300, quizá mil o 30.000 (qué más da la cifra!!) pero ¿mañana? Lluvia de Agosto, que ni riega los campos ni llena los embalses ni calma la sed, si acaso embochorna más la atmósfera, haciéndola insoportable...
El cambio debe venir de dentro, pero no del gobierno, sino de la estructura del Estado, sirviéndonos de ella. Parafraseando el artículo mencionado de de la Rosa, todavía son pocos los presidentes de sociedades científicas que comparten con nosotros este sueño. Pocos los directivos de las multinacionales farmacéuticas. Pocos los políticos, abogados y legisladores. Pocos los redactores de los periódicos o de televisión. Pocos los que dirigen las asociaciones de pacientes. Pocos los gerentes. Pocos los sindicalistas. Pocos los coordinadores de unidades docentes o los técnicos de salud. Pocos los médicos y enfermeras y farmacéuticos y trabajadores sociales y demás compañeros de los centros sanitarios.
El cambio viene de la resistencia del día a día, como nos propone Ramonet. De la ocupación, silenciosa y comprometida, de la estructura del poder. En nuestro caso, desde cada consulta, desde cada curso, cada encuentro clínico, de cada profesional, de cada sesión clínica, cada congreso, cada noticia en prensa, cada visita de los "técnicos de información del medicamento", cada comentario de pasillo, cada reunión con el coordinador o director o jefe de servicio o gerente o consejero de turno, asumiendo (¿porqué no?) con valentía ser uno de esos coordinadores, directores, jefes de servicio, gerente o consejero de turno, desde el día a día, cada uno en su sitio y el horizonte siempre en cada mirada: !queremos una medicina libre ya!
¿Nos ponemos a ello?

lunes 18 de enero de 2010

No nos olvidemos de Haití


Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen
Dios.
LeónFelipe

Avances médicos con intereses ocultos

Esto de tenerlo en casa es lo que tiene, que somos los últimos en publicarlo, que nuestro Enrique es un figura, todos lo sabíamos y cada vez más. A raíz de su post, sobre el dolor el País publicaba ayer en su tribuna este artículo de Milagros Pérez Oliva.

Avances médicos con intereses ocultos
Un reportaje sobre el dolor muestra la eficacia de ciertas campañas de la industria farmacéutica para promover sus productos. La ocultación de las fuentes induce a engaño

MILAGROS PÉREZ OLIVA 17/01/2010

Con frecuencia llegan a las redacciones estudios y datos aparentemente rigurosos y fiables que, sin embargo, pueden inducir a engaño a los lectores o esconder intereses publicitarios o comerciales. Descubrirlos y evitarlos es un deber del periodismo riguroso. Quienes, siendo médicos o pacientes, han de lidiar con el dolor crónico, debieron sentir un gran alivio al leer que "en el último Congreso Europeo del Dolor, celebrado en Lisboa, se presentó tapentadol (...), el primer analgésico que aparece en 25 años de una nueva generación que marcará un antes y un después", y que "los expertos aseguraron en Lisboa que se inicia una nueva era en el manejo difícil del dolor agudo y crónico". Lo afirmaba Mayka Sánchez, colaboradora de EL PAÍS para temas de salud, en el reportaje "El dolor como quinto signo vital", publicado el 22 de diciembre en Sociedad. En el mismo se describía una situación lamentable: "A pesar de que nueve millones de españoles sufren dolor crónico, sólo el 10% de los facultativos de atención primaria emplean escalas de medición para su mejor abordaje terapéutico, un problema que provoca que hasta en la mitad de los casos, ese dolor pueda llegar a ser un síntoma mal tratado". La conclusión era clara: la mayoría de los médicos no actúan correctamente y la mayoría de los pacientes están mal tratados. Para paliar esa situación había surgido la Plataforma sin Dolor, una iniciativa cuyo objetivo era "sensibilizar" a los médicos y a la sociedad de que "con los avances de la medicina, el dolor puede y debe controlarse".

Varios médicos llamaron a la Defensora para quejarse de que se diera tan mala imagen de su trabajo sin citar el origen de la estadística. Pero uno de ellos, Enrique Gavilán, de Plasencia, observó algo más: "He estado buscando en la principal base de datos de estudios científicos, la librería PubMed de Estados Unidos, he analizado los estudios que se han publicado sobre este nuevo medicamento y, créame, los resultados muestran que no es muy superior al placebo y en todo caso es muy similar en cuanto a eficacia respecto de otros de los que hay mucha más experiencia clínica y cuyo precio, sospecho, será muy inferior". En su escrito a la Defensora pide que investigue si se trata de un caso de publicidad encubierta y conflicto de intereses.

Mayka Sánchez aclara que los datos están extraídos de la Guía de Buena Práctica Clínica en Dolor y que su valoración del tapentadol se basa en las declaraciones que hizo Anthony Dickenson, uno de los especialistas que ha participado en los ensayos clínicos, en el congreso de la Asociación Europa para el Estudio del Dolor, celebrado en Lisboa, al que ella asistió. El fármaco, dice, está avalado por "177 artículos, publicados en revistas y congresos internacionales", todos ellos dotados de "un comité editorial y científico que vela por la veracidad, objetividad y calidad de los trabajos presentados".Para Mayka Sánchez, la sospecha de publicidad encubierta a la que se refiere el doctor Gavilán "es una opinión muy subjetiva y sin base en el texto publicado", ya que, dice, se limita a hablar de una de las moléculas presentadas en Lisboa, sin mencionar su nombre comercial. A la Defensora, esta explicación no le parece suficiente. Todos los estudios sobre nuevos fármacos, incluidos los que cita Mayka Sánchez sobre el tapentadol, están financiados por los laboratorios productores y a veces también los congresos en los que se presentan. Sobre los sesgos en la investigación clínica y la publicación de sus resultados existe una amplia literatura científica. La labor de un periodista es verificar la información y evitar los sesgos de parte que pueda contener.

¿Estaba justificado presentar este fármaco como un medicamento que marca "un antes y un después" o "una nueva era" en el tratamiento del dolor? Para aclararlo he consultado a los catedráticos Xavier Carner, presidente del Comité de Evaluación de Medicamentos de la Agencia Española del Medicamento, y a Rafael Maldonado, investigador de la Universidad Pompeu Fabra que trabaja para los Institutos Nacionales de Salud de EE UU. Ninguno de los dos considera que el fármaco sea una gran novedad. Ni siquiera el laboratorio que lo produce va tan lejos como Mayka Sánchez. En la nota de prensa con que lo presentó en junio afirma que "muestra una eficacia comparable a los opioides clásicos" aunque ofrece "un perfil de tolerabilidad más favorable". Y tampoco es una novedad: tiene el mismo mecanismo de acción que el tramadol, del mismo laboratorio.

Pero no hay sólo un problema de exageración. La forma en que se presenta la información justifica las sospechas del doctor Gavilán, pues se disimula que todo el contenido procede de una única fuente, y se omite revelar que esa fuente es, en última instancia, el laboratorio productor del fármaco. Cita a la Fundación Grünenthal como impulsora de la Plataforma sin Dolor, pero no aclara que ésta pertenece al laboratorio Grünenthal Pharma, especializado en terapias analgésicas, que es quien financia la plataforma y la campaña de medición del dolor. El reportaje tampoco aclara que el fármaco que presenta como revolucionario pertenece a ese laboratorio. Sólo los lectores que ya conozcan a ese laboratorio pueden adivinar la relación.

La información sigue peligrosamente el esquema de las nuevas estrategias que la industria farmacéutica emplea para promover la prescripción de sus fármacos, una vez erradicados los escandalosos incentivos con que premiaban a los médicos. De hecho, los médicos no son ya el único objetivo de los departamentos de mercadotecnia de los laboratorios. Ahora tratan de influir sobre la prescripción a través de los propios pacientes. Esa estrategia consiste en hacer emerger (a veces incluso crear) un problema de salud, movilizando a especialistas de prestigio y si es posible, pacientes, con el objetivo de "sensibilizar" sobre el problema para el cual tienen la solución.

Dada la suspicacia con que es recibida la información procedente de la industria, ésta se ha visto obligada a buscar formas indirectas y de mayor autoridad para vehicular su actividad. Para ello han creado fundaciones y plataformas teóricamente independientes y sin ánimo de lucro, integradas por académicos y especialistas, pero financiadas por la propia industria.

Todo ello está presente en este caso. El reportaje comienza describiendo el grave problema del dolor, basado en estudios financiados por la industria; presenta a continuación a la plataforma que va a luchar contra esta lacra, sin decir que está promovida y financiada por el laboratorio, y acaba informando de un fármaco que presenta como revolucionario, sin decir que es del mismo laboratorio. Para mayor abundamiento, el titular del reportaje coincide con el eslogan central de la campaña financiada por Grünenthal. Y ni siquiera es una información novedosa, pues la propia Mayka Sánchez había publicado tres meses antes el mismo tema en El País Semanal. Lo único nuevo era la referencia al fármaco. El reportaje cita el congreso de Lisboa pero no menciona que Mayka Sánchez viajo a la capital lusa invitada por el laboratorio. El Libro de Estilo de EL PAÍS establece al respecto: "El periódico, como norma general, no acepta invitaciones para elaborar informaciones. Las excepciones habrán de autorizarse expresamente por la Dirección. En las informaciones hechas tras aceptar una invitación, se hará constar que el viaje ha sido patrocinado".

Sobre todo ello, la subdirectora responsable de Sociedad, Berna González Harbour, afirma: "El periódico es cada día el objetivo de una ingente marea de informes y estudios, muchos de ellos de parte, cargados de conclusiones a primera vista interesantes pero que pierden su legitimidad en cuanto se comprueba el interés de su propio promotor. Nuestra tarea es analizar, distinguir y someter todo ello al máximo escrutinio, y filtrar y publicar sólo aquello que está verdaderamente contrastado y que es de interés objetivo para nuestros lectores. Los controles no han funcionado en este caso y pedimos disculpas. Ese artículo es un ejemplo de lo que no debemos hacer".

© EDICIONES EL PAÍS S.L. -

Haiti, el terremoto lento


Terremoto en Haití, uno de los países más pobres del mundo. Haití está en la posición 150 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Aproximadamente un 70% de la población vive en la pobreza. Ahora todo el mundo mira a este país ante el estruendo mediático.
Sin embargo este terremoto sólo es el final de un terremoto más silencioso y más demoledor, pobreza, corrupción, golpes de estado, violencia, hambre...
Que este desastre sirva como oportunidad para que toda la humanidad mire y ayude en los terremotos silenciosos del día a día.

domingo 17 de enero de 2010

El médico de la residencia, el del centro de salud y las recetas

Esta mañana he hablado con una gran amiga que trabaja en un centro de salud de la Comunidad de Madrid. Preguntándome por mi trabajo en la residencia de ancianos, se ha interesado por cómo tengo que hacer para conseguir las medicinas que tienen que tomar los "pacientes". Le he explicado que los medicamentos nos los manda el hospital (actualmente, porque parece ser que va a cambiar pronto el sistema para mejorarlo, claro) y si necesitamos algo que no entre en la medicación hospitalaria, los médicos del centro de salud al que estamos adscritos nos hacen las recetas necesarias (no creo que actualmente sean más de 25).
Ella estaba indignada: cada 2 meses tiene que hacer unas 800 recetas (ese es el número que ha repetido varias veces) de todas las medicaciones de la mitad de una residencia a su cargo (la otra mitad es para su compañera). En muchas ocasiones, según me ha contado, no está de acuerdo con las prescripciones del médico de la residencia, o no sabe para qué se ha utilizado tal o cual antibiótico o ve excesiva la supuesta dosis de algún fármaco. Se harta de pedir explicaciones al nombrado médico que no reciben respuesta satisfactoria. Por supuesto, el médico de la residencia se harta de sentirse fiscalizado y examinado cada vez que considera oportuno una medicación concreta y no quiere explicar más a la médico del centro de salud porque está claro que si pone un antibiótico a un "paciente" es porque lo necesita.
Un problema que las administraciones no solucionan y que lo único que logran es que nos enfrentemos los compañeros entre nosotros, porque por descontado, cada uno tiene su versión y su razón en este desencuentro.

viernes 15 de enero de 2010

Programas del niño sano y prevención cuaternaria

Declaración de los derechos del niño de la UNICEF

El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.


Conjunto de actividades sanitarias que atenúan o evitan las consecuencias de las intervenciones innecesarias o excesivas del sistema sanitario.



Programa de salud en el que pretende, mediante una estrategia, consentida por todos, de medicalización precoz, buscar indicios en el niño de que persiste indefinidamente sano, a pesar nuestro (el sistema sanitario) y sus padres.



(Imagen extraída de la web "Cuervo Blanco")

jueves 14 de enero de 2010

Respuesta #2

Sólo el viento que jugaba con las hojas vencidas por el otoño, le despidió aquella fría mañana en que abandonó el pueblo para empezar los estudios universitarios de medicina en la capital. Allí continuó encerrado en los libros que amaba y comenzó a cincelar la vocación que le llevaría a caminar por el saber médico con notas excelentes. Pero nunca tuvo amigos. Cuando no estaba estudiando en el pequeño cuarto que habitaba, se acercaba al bar de siempre para, sentado en la misma mesa y acariciado por el olor del café reciente, acallar el dolor que le producía no poder dedicarle el tiempo suficiente a su nueva afición: escribir cuentos. Eran relatos cortos sin intriga ni trama definida. Palabras abandonadas a su destino en el cuaderno que siempre le acompañaba.

Fue una de las últimas tardes de un verano que lentamente amenazaba los días. Disfrutaba del placer de unir palabras que formaban frases y anudar frases que, entre puntos, dibujaban realidades. Ante su mirada absorta en el cuaderno, se aparecieron unas manos vagamente conocidas, recuperadas de pronto del pozo de la memoria. Sin levantar la vista, escuchó:

Yo te conozco, desde hace tiempo. Eres el chico de los cuentos. Yo también escribo, después de leer los tuyos. Aquí tienes éste que te regalo y que sé te gustará.

Esta vez tuvo tiempo de agarrar las muñecas de las manos que le ofrecían el pliego de papel y, mirando a los ojos zarcos de la muchacha, distinta pero reconocible y más bella por más mujer que aquella de la azotea, se atrevió a preguntar ¿quién eres? Aún es pronto para esa respuesta, fue la respuesta.

Vio partir a la muchacha una vez más. Entonces cayó en la cuenta del pliego que aguardaba sobre la mesa y comenzó a leer con tanto interés y desesperación que las palabras se amontonaban en sus ojos porque el cerebro no podía comprender tan deprisa lo que decían. El relato hablaba de un pueblo pequeño y de un muchacho que soñaba con volar para poder escapar y ver todo desde lo alto.

Comprendió, así, que todas las vidas son cuentos. Y ya tenía la segunda respuesta.

miércoles 13 de enero de 2010

El maletín del médico

(En el maletín: cafeína, alcanfor, morfina, adrenalina, pinzas de torsión, material esterilizado, una jeringuilla, una sonda, un revolver Browning, cigarrillos, cerillas, el relog y el estetoscopio.)

Mijaíl Bulgákov, 1927

martes 12 de enero de 2010

Mr Flu: ¿Un nuevo caso tipo "Madoff" en Sanidad?



In Holland, the Public Face of Flue Takes a Hit


OMS: acusan de corrupción al "papa de la gripe A"


(Imagen de Osterhaus obtenida del BMJ; la de la celda, del blog "Circula seguro")

(Información gracias a Luis Palomo y Rafa Bravo)



Movimientos de acceso libre a la información

Cada vez parecen ser más numerosos sus adeptos. O al menos eso nos dicen.

Parten de la base de que la información científica debe ser de acceso libre, gratuito y universal, ya que el conocimiento científico no es patrimonio ni del promotor del estudio, generalmente la industria farmacéutica (ya que lo llevan a cabo investigadores, pero los que son estudiados son pacientes) ni de las revistas (ya que ellos no son los que la producen) ni de los gobiernos ni de los investigadores.

Y con ello buscan varios fines, según el informe de la Fundación Grifols "Retos éticos de la e-salud": democratizar el conocimiento científico, aumentar el impacto de los resultados de la investigación (al llegar a un público más amplio) y posibilitar el trabajo de investigación en redes.

El principal movimiento liberalizador parece ser el Budapest Open Access Iniciative, que dibuja dos vías: abrir las revistas (open journals, en las que se enmarcan la revolucionaria editorial Public Library of Science-PLoS)- y Bio Med Central) o crear repositorios de artículos de libre acceso promovidos por instituciones públicas o privadas (generalmente universitarios o grupos de investigación, de gran producción científica), cuyo ejemplo aquí en España puede ser el digital.CSIC.

Sin embargo, a la hora de la verdad ¿qué hay de todo esto? Si visitamos el directorio del OAI podemos ver que las revistas incluidas no son precisamente las que más impacto social tienen... (a no ser que consideremos la revista "Acta Medica Iranica" o "Swiss Medical Weekly" revistas de referencia mundial, claro!). Si vistamos el web de otra iniciativa más vieja, la Free Medical Journal, veremos que sí que están incluidas las New England, JAMA, Annals y cía, pero sólo de forma diferida (a partir de X meses tras su publicación). Incluso revistas como BMJ, hasta hace poco abiertas, ahora son de acceso restringido. ¿Qué ha cambiado, pues?

El negocio editorial sigue estando en pocas manos...

Por lo pronto, no me quedo de brazos cruzados: he creado mi propio repositorio de acceso libre, gratuito y universal. Consciente de que es una simple gotita de agua en un océano, pongo a disposición de la comunidad científica mundial mi producción científica, aun a costa de poner en peligro mi físico ante posibles demandas de Elsevier. Espero la humanidad entera sepa pedir clemencia.

lunes 11 de enero de 2010

Ley antitabaco, demagogia y sentido comun


Parece que, por fin, quieren modificar la ley antitabaco, para prohibir fumar en todos los lugares públicos como en Irlanda, Reino Unido e Italia. Doña Espe, ha realizado unas declaraciones espectaculares "Si de verdad se quiere hacer una ley antitabaco, que no se venda tabaco en los estancos y no se beneficie de los impuestos el Gobierno. Que se prohiba el tabaco" precedidas por otras del vicepresidente de Madrid Ignacio Gonzalez "Si el tabaco es tan perjudicial, deberían prohibirlo"
El qué unos señores tan importantes, pongan en duda lo perjudicial del tabaco y la importancia de no exponer a trabajadores de lugares de ocio y al resto de los usuarios no fumadores al humo de otros, ya dice mucho, pero que que insinúen en prohibir el tabaco es la solución, es para mear y no echar gota...
Recomiendo la lectura de un articulo de la revista GESTIÓN CLÍNICA Y SANITARIA VOL 7, Nº 3 de otoño de 2005 titulado, Fumar es legal, pero ¿perjudicando al no fumador?, que es el comentario a un artículo del BMJ de Jamrozik H. titulado Estimate of death attributable to passive smoking among UK adults: database analysis. BMJ. 2005 Apr 9; 330(7495):812. Epub 2005 Mar 1.

PD. Supongo que cuando se hizo esta ordenanza hubo también algún político que la criticó, hoy ya no hace falta poner el cartel, llegará algún día en el que tampoco haga falta poner "prohibido fumar" ¿o no?.

domingo 10 de enero de 2010

Cosas de la edad. El certificado de defunción

El invierno es duro y no perdona a los mayores.
Ha muerto una señora de la residencia. Se levantó. Desayunó. Se sentó en el salón. Empezó a encontrarse mal, no sabía muy bien qué le pasaba. En cuanto la enfermera vio su cara me llamó. En cuanto le vi la cara la acostamos y llamamos a su familia. La enfermera y yo nos quedamos con ella en la habitación mientras esperábamos a los suyos, dándole la mano, hablándole para que no estuviese sola en sus últimos pasos por este mundo, respetando el momento sin más alarmismos ni agobios. Murió muy tranquila, como todos deberíamos morir. Cerrando los ojos. Tal vez pensando en su gente, tal vez viendo su vida pasar en un segundo... Murió simplemente dejando de respirar. Con paz.
Tuve que rellenar el certificado de defunción. Hay que describir la causa inmediata del suceso, la antecedente y la inicial o fundamental, además de otros posibles procesos existentes. Qué complicación. Sólo quería escribir que había muerto de lo que hay que morir, de "viejo" (lo digo con todo el cariño), de querer avanzar a otra etapa, de cansancio, de nada y de todo. Pero no podía, y me tuve que inventar una serie de palabrejas para engordar las estadísticas de turno que se alejan tanto de estos momentos tan trascendentales. Y me quedé con las ganas de escribir estas palabras tan simples pero tan importantes: muerte natural.

sábado 9 de enero de 2010

Propuestas de nuevas pandemias para 2010


Ante el éxito de ventas que ha supuesto la Gripe A, la OMS tiene previsto convocar un concurso de ideas para la pandemia de 2010, desde este humilde blog, queremos realizar nuestras propuestas de enfermedad y de virus:
  • Pandemia de Atronia idiotizante, provocada por el virus E4I6 (la EI es por Enrique Iglesias), caracterizada por una disminución el los neurotransmisores del lóbulo frontal que provoca problemas a la hora de percibir la realidad y de la coordinación oral.
  • Pandemia de parálisis belenestebinforme provocadas por el virus B3L5, en donde se produce una parálisis del cortex cerebral que se compensa con una hiperextimulación del sistema límbico más chusquero que poseamos, belén esteban es la principal infectada por este virus.
  • Pandemia de pelotitis aplausorejiforme, provocada por el virus J4M1 caracterizada igualmente por una parálisis del córtex que anula completamente las neuronas que confieren al individuo el sentido crítico, lleva a adular constantemente al jefe de turno, aplaudiendo como un autómata todas las decisiones que tome, sean buenas o malas. Ejemplos de esta dolencia los tenemos a patadas.
  • Pandemia de Trepitis Pisacuelliforme provocada por el virus P8B5 que se caracteriza por una atrofia de las neuronas de ser buena gente que hace que se pierda todo tipo de escrúpulos a la hora de conseguir los objetivos que cada cual se plantee.

viernes 8 de enero de 2010

Empollando huevos en otro nido

Queridos todos, un breve anuncio quiero compartir con ustedes.
A partir de ahora, este ave (gavilán, para más señas) nidificará en otro blog, además de en éste. Se llama, como no, "El nido del gavilán".
Repartiré mis esfuerzos en alimentar a todos mis pollitos, a veces con los mismos gusanos, otras alguno se llevará un ratón y el otro culebrillas, para variar. Pero siempre comiendo para crecer.
En definitiva, más excusas para seguir volando.
Abrazos desde el cielo, desde donde, planeando por las corrientes gélidas, os oteo.

Plan de fomento de la lectura

Si para aumentar la cobertura de la vacunación de la gripe A hubiesen hecho algo parecido, otro gallo hubiese cantado. Debí haberle vendido el secreto antes a la ministra Jiménez, de haberlo sabido antes...

Imagen cortesía de Julio Gómez

jueves 7 de enero de 2010

Historias de fonendoscopio. Respuesta #1

Vino al mundo en uno de esos pequeños pueblos que, como pinceladas blancas, forman parte del paisaje en el montañoso sur del país. En su casa, cuatro paredes encaladas por fuera y por dentro sin tejado porque nunca llovía y con azotea porque siempre hacía sol, sus padres, cristianos de ideas comunistas que habían tenido que emigrar de la gran ciudad para evitar un exilio mayor durante la última revolución, le inculcaron desde pequeño el hábito de la lectura y de la reflexión. Pronto se dio cuenta de que, sin proponérselo, como hacen los necios, era diferente a los demás. No disfrutaba con los juegos infantiles en el río, ni con el fútbol, ni con las excursiones furtivas a la sierra en busca de los huevos que los cucos dejaban en nidos ajenos. Se hizo amigo de la soledad y de los libros. Las horas se le escapaban entre las letras y sus padres no hacían otra cosa que fomentar su afición, regalándole, siempre que el sueldo de ayudante de boticario lo permitía, nuevas historias de papel en las que buscar respuestas.

El tiempo pasaba y, para su sorpresa, la primera respuesta a las preguntas que iba construyendo en las circunvoluciones del cerebro –que, si uno se fija en los dibujos de los viejos atlas de anatomía, son grandes signos de interrogación- no la encontró en los libros. Cada noche, antes de entregarse al sueño, le gustaba disfrutar del templado calor que, acumulado durante el día, desprendía el suelo de la azotea y, mientras escuchaba el sonido del viento secando las sábanas blancas, leer. Fue una de esas noches cuando, al llegar al sitio donde siempre se sentaba, descubrió una sombra menuda que, mirando al cielo, ocupaba el lugar donde su cuerpo se sentía a gusto en la oscuridad, noche tras noche. La sombra varió su contorno al verle llegar y se delató en la luz en forma de saludo. Era una niña, de probablemente su misma edad, que le sonreía. Los ojos azules le interrogaban sin que él, aparentemente, reaccionara.

Yo te conozco, le dijo la muchacha. Eres el chico de los libros. Te he visto leer desde la ventana de mi habitación. A mí también me gusta leer y escuchar la música del viento en la ropa tendida. He traído esto para ti.

Tendió la mano que portaba el presente y, mientras él intentaba leer el título del libro que sus manos aferraban, la muchacha desapareció, camuflada su sombra en la oscuridad sin luna de la noche. El título del libro hablaba de amor y de urgencia. Al darse cuenta de que la chica había desaparecido, intentó ir tras ella pero, de súbito, comprendió que el amor no se puede perseguir.

A la mañana siguiente le despertaron voces en la calle. Asomado a la ventana pudo ver como un hombre enfundado en un mono azul terminaba de cargar una gran caja de cartón en el camión de mudanzas aparcado en la acera de la casa de enfrente.

martes 5 de enero de 2010

Conciliación de la medicación. Qué es, cómo se consigue, para qué sirve

Para quien le interese.
Conciliación de la medicación. Qué es, cómo se consigue, para qué sirve, y qué experiencias hay. Debatido en una mesa de las IV Jornadas de Uso Adecuado del Medicamento, delabrada el 1 de Diciembre en Plasencia.

Tratamiento del dolor, derecho de la humanidad. Pero ¿qué tratamiento?


Creo que nadie puede negar que el dolor es una de las percepciones más inhumanas que puede una persona experimentar. Y también es cierto que es impropio de las alturas de siglo que estamos que siga habiendo gente que sufra hasta morir comido por el dolor, a pesar de que conocemos remedios para ello. Tanto es así, que los hay que llegan a proponer que sea considerado el quinto signo vital que todo médico deba recoger a la hora de valorar un paciente, junto con la temperatura corporal, la frecuencia del pulso, la presión sanguínea y la frecuencia respiratoria, algo que hasta Wikipedia recoge. Incluso los hay que se atreven a proponer que el tratamiento del dolor sea considerado como un "derecho humano", como lo son la libertad, la justicia y la paz.

Algo parece estar moviéndose en torno a este molesto y cruel síntoma. Y es que se ha creado recientemente una plataforma llamada "Sin Dolor", por dos Fundaciones, la de Investigación en Salud (FUINSA) y la de Grünenthal. En su puesta en escena, auspiciada por el Ministerio de Sanidad y algunas sociedades científicas, incluida la semFYC, hacen pública la "I Campaña de Sensibilización de la Importancia del Dolor" y hace suyas las propuestas antes citadas.

Pero van más allá. Parece ser un clásico recurrir a dos cosas: aludir a lo mal que evalúan y manejan este síntoma los médicos de familia, a los que hay que sensibilizar con campañas de información y formación, y citar las bondades de las unidades especialidades del dolor, que son las que de verdad saben tratar el tema como se merece. Juzguen si no ustedes mismos:

A pesar de que nueve millones de españoles sufren dolor crónico, sólo el 10% de los facultativos de atención primaria emplean escalas de medición del dolor para su mejor abordaje terapéutico. Un problema que provoca que hasta en la mitad de los casos ese dolor pueda llegar a ser un síntoma mal tratado.

(...)

Y es que el 83% de los españoles que padecen dolor crónico son atendidos en el ámbito de la atención primaria y no en unidades especializadas de dolor. Allí sólo el 10% de los médicos usa herramientas como la EVA (Escala Visual Analógica, instrumento validado para la evaluación del dolor).

No parece que la presencia de una sociedad científica de medicina de familia como es la semFYC haya evitado que la plataforma justifique su campaña aludiendo a lo mal que lo hacemos los médicos de familia para barrer para su propia casa...

Y si por esto no fuera poco, para cerrar el círculo que completa la estrategia medicalizadora, el fármaco salvador, como no. En El País no se cortan para hacer publicidad directa-encubierta de un medicamento, es este caso uno que está por venir, como modo para ir "abriendo mercado". Se trata del Tapentadol, aprobado en EEUU para el dolor moderado-grave agudo el año pasado y recién aprobado también para el dolor crónico. ¿A que no saben de quién es la molécula? ¡Efectivamente, de Grünenthal! Su nombre comercial en EEUU es Nucynta. Tiene dos mecanismos de acción complementarios, pero no deja de ser un opioide más que, por lo que se ve en los primeros ensayos clínicos publicados, no obtiene un balance beneficios-riesgos muy favorable salvo por el hecho de haber presentado hasta la fecha menos efectos adversos que sus análogos.

Sin embargo, en la prensa ya lo presentan como un medicamento que marcará un antes y un después en el control de ese problema. (...) Se inicia una nueva era en el manejo difícil del dolor agudo y crónico.

¿Para cuándo los periódicos se tomarán en serio eso de hacer declaración de conflicto de intereses?
(Imagen extraída del blog "Se busca cholo")

lunes 4 de enero de 2010

Un buen informe sobre la evolución de la pandemia del Virus de la Gripe A


Os presento un interesante informe sobre la infección del mediático virus en España y Andalucia, otra vez las catastróficas predicciones no se cumplieron, propongo que los predictores tengan que contratar un seguro por si se equivocan para que paguen los platos rotos.

domingo 3 de enero de 2010

Cosas de la edad. Neurología

No, no, doctora. No insista, que mi padre no necesita ir al neurólogo. Fíjese si estará bien que entiende perfectamente la televisión nueva y ese mando con la TDT y todo. Que yo no lo entiendo ni soy capaz de utilizarlo... Ya ve, la que está para el neurólogo soy yo. Mándeme usted a mí al neurólogo que no entiendo el cacharro de la tele, no a mi padre que lo maneja perfectamente.

sábado 2 de enero de 2010

Directrices sobre estudios posautorización de tipo observacional para medicamentos de uso humano


Después de la resaca de fin de año, a propósito, Feliz 2010 a todos, una del BOE, el pasado día de navidad se publicaba la Orden SAS/3470/2009, por la que se publican las directrices sobre estudios posautorización de tipo observacional para medicamentos de uso humano. Esta orden nos da una directriz necesaria y muy esperada a la hora de trabajar en los temas de investigación observacional con medicamentos, quizás os pueda resultar de utilidad.

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