viernes 29 de octubre de 2010
V Jornadas deUso adecuedo del Medicamento, Novedades terapéuticas de relevancia en AP y AE
Las V Jornadas de Uso adecuado del Medicamento empezaron con buen pié y siguen rodando con una calidad muy alta. El pasado martes tuvimos un seminario sobre novedades terapéuticas de relevancia en Atención Primaria y especializada, en dónde contamos con Mario Benavente y con Luis Carlos Fernández Lisón, Jefe de servicio de farmacia del Hospital San Pedro de Alcántara y editor de Imaginefarma blog de referencia en temas sanitarios farmacéuticos y hospitalarios.
Os paso el folleto de las jornadas por si estáis interesados en visitarnos y la presentación de Luis Carlos, que hizo una intervención excepcional.
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Antonio Villafaina Barroso
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viernes, octubre 29, 2010
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jueves 28 de octubre de 2010
El inventor de palabras
A Ramiro la diabetes terminó por dejarle ciego. Ya ve, doctor, me diagnosticaron que tenía el azúcar alto cuando cumplí los cincuenta y nunca lo tomé en serio. Un día me trajeron de urgencia. Yo no recuerdo nada. Tenía el azúcar por las nubes, más de quinientos, creo que dijeron. Estuve ingresado doce días y cuando me dieron el alta me explicaron que tendría que empezar a pincharme insulina. La última vez que estuve en el oftalmólogo me dijo Ramiro, tú no tienes ojos, tú tienes dos almendras garrapiñadas.
Esta mañana Ramiro telefoneó para pedirte que fueras a verlo a casa. Estaba nevando y el hielo en las aceras era un trampa mortal para un ciego. Usted verá: o viene a casa o sale a buscarme a la calle, porque me voy a partir una pierna. Tranquilo, Ramiro, iré para allá al final de la consulta. Cuando quiera, no hay prisa, le voy adelantando trabajo, yo creo que es un catarro mal curado.
Llamaste con los nudillos a la puerta y la hoja cedió lentamente. Está abierto, doctor, al fondo del pasillo. De un túnel oscuro llegaste a una habitación en la que una de las paredes era una enorme cristalera con vistas al valle. Ramiro tenía una ceguera bilateral del noventa por ciento. Con mucha luz, podía distinguir alguna sombra. Estaba sentado de espaldas a ti frente a una mesa, con la cabeza levantada como si admirara el paisaje de la montaña y las manos ocupadas en algo. Posaste tu mano en su hombro. ¿Qué tal, Ramiro, qué hace? Hola doctor. Mire, invento palabras ya que no puedo leerlas.
Sobre una tabla de cerámica blanca, con hilos negros de seda quirúrgica impregnados en aceite, escribía palabras que después fijaba con laca.
Esta mañana Ramiro telefoneó para pedirte que fueras a verlo a casa. Estaba nevando y el hielo en las aceras era un trampa mortal para un ciego. Usted verá: o viene a casa o sale a buscarme a la calle, porque me voy a partir una pierna. Tranquilo, Ramiro, iré para allá al final de la consulta. Cuando quiera, no hay prisa, le voy adelantando trabajo, yo creo que es un catarro mal curado.
Llamaste con los nudillos a la puerta y la hoja cedió lentamente. Está abierto, doctor, al fondo del pasillo. De un túnel oscuro llegaste a una habitación en la que una de las paredes era una enorme cristalera con vistas al valle. Ramiro tenía una ceguera bilateral del noventa por ciento. Con mucha luz, podía distinguir alguna sombra. Estaba sentado de espaldas a ti frente a una mesa, con la cabeza levantada como si admirara el paisaje de la montaña y las manos ocupadas en algo. Posaste tu mano en su hombro. ¿Qué tal, Ramiro, qué hace? Hola doctor. Mire, invento palabras ya que no puedo leerlas.
Sobre una tabla de cerámica blanca, con hilos negros de seda quirúrgica impregnados en aceite, escribía palabras que después fijaba con laca.
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jose garzón
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martes 26 de octubre de 2010
Gasto Farmacéutico de Septiembre, 21 euros y cómo crear a un monstruo
Después de los meses de Agosto nos llega Septiembre. Según Moncloa, el Sistema Nacional de Salud (SNS) ha registrado un gasto farmacéutico de 970.722.587 € en el pasado mes de septiembre, si esto lo dividimos por el total de habitantes según el INE a 1 de octubre de 2010, 46.122.169 nos da que cada españolito nos hemos gastado en septiembre 21.05€ sólo en farmacia y con receta, a esto le tenemos que añadir lo que nos hemos gastado sin receta (y los gastos hospitalarios que nos darían para otros cuantos post).El crecimiento interanual está en el 1,07%, los extremeños lo seguimos liderando con un 3,92%, los decretos 4 y 8/2010 están consiguiendo que nos gastemos menos pero el problema sigue intacto, el incremento interanual en el número de recetas facturadas es del 3,71%, también lo lideramos los Extremeños con un 5,66%. En total se han hecho 79.266.352 recetas lo que nos da una media de 1.72 recetas por habitante.
No sé a vosotros pero a mi estos datos me parecen escandalosos, mientras sigamos con un sistema que medicaliza hasta estos puntos seguiremos teniendo un serio problema.
Propongo que alguien del cine (la ministra Sinde mismamente) nos haga un remake de la película "How to Make a Monster" (1958) sobre este tema, el argumento podría suceder entre el Ministerio de Sanidad, las Consejerías y la sede de Farmaindustria. Las escenas de las reuniones del Consejo Interterritorial de Salud no tendrían precio.
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Antonio Villafaina Barroso
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POLITICA
lunes 25 de octubre de 2010
El senado del día después

El senado, esa cámara que nadie sabe muy bien para qué sirve, lo más parecido a un cementerio de viejas glorias venidas a menos que tiene nuestra democracia ha instado al Gobierno a que la venta de la píldora del día siguiente se realice exclusivamente con prescripción médica. Pensábamos que este tema estaba ya olvidado, pero parece que no, nuestras señorías senatoriales vuelven a la carga ignorando evidencias y experiencias.
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Antonio Villafaina Barroso
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POLITICA
domingo 24 de octubre de 2010
Cosas de la edad. Usted me entiende
- Doctora, que vengo a que me quite usted el protestante de por la noche.
- El protestante...
- Sí. El protestante o como se llame, que usted me entiende.
- Sí, claro. Que le quite el protector de estómago, no?
Historia basada en hechos reales.
- El protestante...
- Sí. El protestante o como se llame, que usted me entiende.
- Sí, claro. Que le quite el protector de estómago, no?
Historia basada en hechos reales.
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sábado 23 de octubre de 2010
De la administración de formas farmacéuticas complejas
Salvando las distancias creo que cualquiera de los que hemos visto pacientes, tanto en la farmacia como en la consulta médica o de enfermería, hemos presenciado situaciones parecidas, lo que nos indica que además de no comunicar demasiado bien, tenemos mucho trabajo por hacer.
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Antonio Villafaina Barroso
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Salud
viernes 22 de octubre de 2010
Evaluación Grade de Dabigatrán
La Oficina del Medicamento de Extremadura sigue dando sus frutos, recién salida del horno tenemos la evaluación Grade de Dabigatrán. Que la disfrutéis.
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Antonio Villafaina Barroso
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evaluación de tecnologías sanitarias.,
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jueves 21 de octubre de 2010
Historia de un pie
La rueda de un vagón le destrozó el pie derecho. La galería estaba oscura y el grito se extendió por los túneles como una riada. Tardaron treinta minutos en llegar al hospital. No pudieron hacer otra cosa que amputar el pie y dejar que los tejidos cicatrizaran por su cuenta. Una infección le mantuvo ingresado durante dos meses. Pisó la calle el mismo día que el invierno. Con ayuda de un bastón caminó hasta el centro de la ciudad. Pensó que, a pesar de todo, había tenido suerte. Ya no tendría que poner excusas para no bailar. Entró en una agencia de viajes y compró un billete de avión a Bucarest. Tenía tantas ganas de volver que lo hubiera hecho andando; pero ahora le llevaría demasiado tiempo. Recogió la ropa y la metió en la maleta. Se abrazó con los vecinos. Lloró en el autobús que le llevaba al aeropuerto. Cuando despegó el avión, cerró los ojos y pensó, antes de dormirse, que un pie era un precio demasiado alto. Cuatro horas después aterrizó en el aeropuerto de Otopeni. Había decidido no volver a marcharse jamás.
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jose garzón
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miércoles 20 de octubre de 2010
Memorias de un coordinador extraño
(Extraño: De nación, familia o profesión distinta de la que se nombra o sobrentiende, en contraposición a propio)
Capítulo cero: Roma, ciudad abierta
Conozco a un tipo que viaja para poder volver, en un tiempo prudencial, a su sofá. Es cierto que le quiero mucho y que se trata de un modelo extremadamente cómodo (me refiero al mueble), incluso con buenas vistas si se acierta a desviar la mirada un poco más allá de la enorme pantalla plana, pero el que haya ido otorgando peso a su teoría, tan escasamente atractiva para un viernes por la noche, creo que obedece a otras causas.
La más penosa tiene que ver con mi propia edad asumida, esa facultad para verse viejo desde que cumplí los doce años. Por el bien de mi continuidad en este espacio, os ahorraré el trago. La más poderosa tal vez sea que, en el fondo, por más que busquemos territorios fuera de las guías al uso, escapemos de las procesiones agotadoras de los circuitos organizados o de las “gincanas” de los cazafotos, somos turistas. Personas con billete de regreso, con fecha de vuelta, con la ropa interior contada. Anhelamos vivir, empaparnos con la espuma de los días en un decorado distinto, hasta soñamos de forma inconcreta con mudarnos una temporada y sin embargo una tarde echamos un vistazo distraído al horario de vuelos o palpamos el contorno seguro de las llaves de casa. Puede que nos falte arrojo o que no aspiremos a quedar como un colgado en cualquier episodio de Españoles en el Mundo. Que estemos subyugados por la corriente Lonely Planet, quienes a pesar de su tendenciosidad anglosajona y su cargante talibanismo vegetariano, tienen la habilidad suficiente para darle cierta pátina de experiencia especial a tu periplo. O tal vez, sencillamente, nuestro sofá nos reclame con promesas hogareñas.
Roma no es precisamente un paradigma de rutinas agradables si uno tiene previsto, pongamos, salir del hotel. Para el recién llegado, cualquier trayecto mínimo resulta caótico, fatigoso, probablemente sucio. Roma es el rugido incesante de una civilización que lleva siglos gritando y no ha perdido la voz. Es, al menos esta mañana otoñal en Gijón, mi lugar favorito. A pesar de nosotros mismos, los turistas. Sólo apuntaré que los comportamientos colectivos de la especie humana empeoran notablemente si a los sujetos a estudio les cuelgas una cámara y les das un mapa. En una ciudad donde la religión resulta capital, se asiste sin desmayo al ensayo general con todo de las plagas bíblicas. Para algunos, al menos de momento, nos queda Massimo.
La historia del cura loco del Panteón arranca una mañana de sol en una de las plazas más impresionantes del planeta, ante un monumento de cúpula poco menos que inexplicable, cuando las hordas ávidas de recuerdos rápidos o confusos travellings y a otra cosa han vencido hace rato la resistencia de las macizas puertas de bronce y las terrazas de los cafés permanecen abarrotadas, a veces da la impresión que algunos han dormido allí y sólo han cambiado la grappa bianca por el espresso. La escenografía incluye un nivel sonoro cercano a la batalla naval, a lo cual contribuyen decididamente las obras de restauración en la parte noroeste de la fachada. En ese cúmulo de movimiento y ruido sorprende algo que consigue superar la barrera de decibelios y de paso enviar a la calle un flujo desmesurado de visitantes, entre ofendidos y asustados. Entremos.
Aparentemente, en el interior reina la normalidad. La normalidad es un simulacro del Apocalipsis con actores aficionados: norteamericanos con un ojo en la desmesura sobrecogedora y otro en el Nasdaq; nativos intrínsecamente convencidos de que Europa existe, en especial los países nórdicos, a la caza de mejoras genéticas que culminar en un hostal del Trastevere; orientales de atrezzo, porque siempre va bien un grupo de sonrisas mientras todo se derrumba. Varios, qué daño ha hecho ese director de comedias incomprendidas y presunto genio llamado Lars von Trier, registrando panorámicas imposibles con la secreta esperanza de provocar una migraña a su suegra en Brampton, Ontario. La mayoría, a los gritos. Las advertencias gráficas acerca de mantener cierta compostura o las tímidas llamadas al silencio de alguna empleada municipal son ignoradas, sospecho que en virtud de la libertad de expresión.
En un punto indeterminado en el que la aglomeración amenaza con disparar los sensores de la escala Richter, desde algún lugar próximo a la tumba del pintor Rafael, surge un individuo altísimo, vestido con una sotana a la que le falta algún botón y le sobra algún invierno, con los brazos tronantes y la furia brotando en haces luminosos de sus cabellos blancos, un Moisés desatado contra los mercaderes del templo. Su ejercicio volcánico, trufado por un dialecto incomprensible que debe ser romanesco pasado por la ira y que se entiende perfectamente, provoca un curioso silencio alrededor, una huida medio deshonrosa de aquellos que hace un momento improvisaban coreografías altisonantes para una foto y un retorno súbito a los modales perdidos del resto. Durante unos segundos, breves, se escucha suspirar de alivio a la Historia. Y vuelta a empezar.
Semejante instrumento divino es un personaje más de los muchos que habitan la zona comprendida entre el Panteón, la piazza Navona y el Campo di Fiore, el potente triángulo de la romanidad y uno de los lugares donde, al menos a mí, me resulta sencillo imaginar una vida. Sus contactos con la iglesia católica finalizaron hace muchos años, cuando abandonó el seminario para embarcarse hacia Cuba semanas antes de la muerte del Che, y de ahí quién sabe. Leyenda, vaguedades. Más conocido por Max, algunas lenguas apuntan que para evitar la coincidencia nominal con su coetáneo, antiguo ministro de Asuntos Exteriores y gran esperanza frustrada de la izquierda italiana en los noventa, Massimo d’Alema, es habitual verle descansar su corpulencia, despojado del negro disfraz de justiciero, vestido con modesta elegancia, en algún local del barrio frente a un vaso de vino y una tertulia sobre las opciones del Inter tras la marcha de Mourinho (medianas) o las de Berlusconi de ser procesado (no en este mundo), mientras cae la tarde y Roma se toma un descanso.
Algún rato he pensado en él. Me pregunto si seré capaz de desprenderme de esta sensación de hombre equivocado, de sacerdote postizo, de coordinador extraño.
Al menos, la primera semana, prometo no llevar sotana al trabajo.
Capítulo cero: Roma, ciudad abierta
Conozco a un tipo que viaja para poder volver, en un tiempo prudencial, a su sofá. Es cierto que le quiero mucho y que se trata de un modelo extremadamente cómodo (me refiero al mueble), incluso con buenas vistas si se acierta a desviar la mirada un poco más allá de la enorme pantalla plana, pero el que haya ido otorgando peso a su teoría, tan escasamente atractiva para un viernes por la noche, creo que obedece a otras causas.
La más penosa tiene que ver con mi propia edad asumida, esa facultad para verse viejo desde que cumplí los doce años. Por el bien de mi continuidad en este espacio, os ahorraré el trago. La más poderosa tal vez sea que, en el fondo, por más que busquemos territorios fuera de las guías al uso, escapemos de las procesiones agotadoras de los circuitos organizados o de las “gincanas” de los cazafotos, somos turistas. Personas con billete de regreso, con fecha de vuelta, con la ropa interior contada. Anhelamos vivir, empaparnos con la espuma de los días en un decorado distinto, hasta soñamos de forma inconcreta con mudarnos una temporada y sin embargo una tarde echamos un vistazo distraído al horario de vuelos o palpamos el contorno seguro de las llaves de casa. Puede que nos falte arrojo o que no aspiremos a quedar como un colgado en cualquier episodio de Españoles en el Mundo. Que estemos subyugados por la corriente Lonely Planet, quienes a pesar de su tendenciosidad anglosajona y su cargante talibanismo vegetariano, tienen la habilidad suficiente para darle cierta pátina de experiencia especial a tu periplo. O tal vez, sencillamente, nuestro sofá nos reclame con promesas hogareñas.
Roma no es precisamente un paradigma de rutinas agradables si uno tiene previsto, pongamos, salir del hotel. Para el recién llegado, cualquier trayecto mínimo resulta caótico, fatigoso, probablemente sucio. Roma es el rugido incesante de una civilización que lleva siglos gritando y no ha perdido la voz. Es, al menos esta mañana otoñal en Gijón, mi lugar favorito. A pesar de nosotros mismos, los turistas. Sólo apuntaré que los comportamientos colectivos de la especie humana empeoran notablemente si a los sujetos a estudio les cuelgas una cámara y les das un mapa. En una ciudad donde la religión resulta capital, se asiste sin desmayo al ensayo general con todo de las plagas bíblicas. Para algunos, al menos de momento, nos queda Massimo.
La historia del cura loco del Panteón arranca una mañana de sol en una de las plazas más impresionantes del planeta, ante un monumento de cúpula poco menos que inexplicable, cuando las hordas ávidas de recuerdos rápidos o confusos travellings y a otra cosa han vencido hace rato la resistencia de las macizas puertas de bronce y las terrazas de los cafés permanecen abarrotadas, a veces da la impresión que algunos han dormido allí y sólo han cambiado la grappa bianca por el espresso. La escenografía incluye un nivel sonoro cercano a la batalla naval, a lo cual contribuyen decididamente las obras de restauración en la parte noroeste de la fachada. En ese cúmulo de movimiento y ruido sorprende algo que consigue superar la barrera de decibelios y de paso enviar a la calle un flujo desmesurado de visitantes, entre ofendidos y asustados. Entremos.
Aparentemente, en el interior reina la normalidad. La normalidad es un simulacro del Apocalipsis con actores aficionados: norteamericanos con un ojo en la desmesura sobrecogedora y otro en el Nasdaq; nativos intrínsecamente convencidos de que Europa existe, en especial los países nórdicos, a la caza de mejoras genéticas que culminar en un hostal del Trastevere; orientales de atrezzo, porque siempre va bien un grupo de sonrisas mientras todo se derrumba. Varios, qué daño ha hecho ese director de comedias incomprendidas y presunto genio llamado Lars von Trier, registrando panorámicas imposibles con la secreta esperanza de provocar una migraña a su suegra en Brampton, Ontario. La mayoría, a los gritos. Las advertencias gráficas acerca de mantener cierta compostura o las tímidas llamadas al silencio de alguna empleada municipal son ignoradas, sospecho que en virtud de la libertad de expresión.
En un punto indeterminado en el que la aglomeración amenaza con disparar los sensores de la escala Richter, desde algún lugar próximo a la tumba del pintor Rafael, surge un individuo altísimo, vestido con una sotana a la que le falta algún botón y le sobra algún invierno, con los brazos tronantes y la furia brotando en haces luminosos de sus cabellos blancos, un Moisés desatado contra los mercaderes del templo. Su ejercicio volcánico, trufado por un dialecto incomprensible que debe ser romanesco pasado por la ira y que se entiende perfectamente, provoca un curioso silencio alrededor, una huida medio deshonrosa de aquellos que hace un momento improvisaban coreografías altisonantes para una foto y un retorno súbito a los modales perdidos del resto. Durante unos segundos, breves, se escucha suspirar de alivio a la Historia. Y vuelta a empezar.
Semejante instrumento divino es un personaje más de los muchos que habitan la zona comprendida entre el Panteón, la piazza Navona y el Campo di Fiore, el potente triángulo de la romanidad y uno de los lugares donde, al menos a mí, me resulta sencillo imaginar una vida. Sus contactos con la iglesia católica finalizaron hace muchos años, cuando abandonó el seminario para embarcarse hacia Cuba semanas antes de la muerte del Che, y de ahí quién sabe. Leyenda, vaguedades. Más conocido por Max, algunas lenguas apuntan que para evitar la coincidencia nominal con su coetáneo, antiguo ministro de Asuntos Exteriores y gran esperanza frustrada de la izquierda italiana en los noventa, Massimo d’Alema, es habitual verle descansar su corpulencia, despojado del negro disfraz de justiciero, vestido con modesta elegancia, en algún local del barrio frente a un vaso de vino y una tertulia sobre las opciones del Inter tras la marcha de Mourinho (medianas) o las de Berlusconi de ser procesado (no en este mundo), mientras cae la tarde y Roma se toma un descanso.
Algún rato he pensado en él. Me pregunto si seré capaz de desprenderme de esta sensación de hombre equivocado, de sacerdote postizo, de coordinador extraño.
Al menos, la primera semana, prometo no llevar sotana al trabajo.
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lamemoriadelascalles
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Quemar después de leer
Leire Pajín ministra de Sanidad

Según la prensa seria. Espero que sus actuaciones sean más inteligentes que las intervenciones que hace como secretaria de organización del PSOE. Por el bien de todos le deseamos lo mejor.
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Antonio Villafaina Barroso
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POLITICA
martes 19 de octubre de 2010
Prevención del cáncer de mama: las cifras que la prensa no publica
Hoy que se celebra el Día Internacional contra el Cáncer de Mama urge más que nunca contrarrestar estas noticias
- El Sagrado Corazón hará mamografías gratuitas el próximo 19 de octubre. ABC.
- Un 17% de españolas no acude a las revisiones con mamografía. El Mundo.
- Sólo el 3% de las mujeres españolas practican la autoexploración mamaria adecuadamente. Qué.
- La mamografía sigue salvando vidas. El nuevo Herald.
- Con más recursos, la edad de inicio de esta prueba debería ser a los 40 años y seguir hasta los 80. La Voz de Galicia.
- Se necesitan someter a 2500 mujeres a screening para evitar 1 muerte en un período de 10 años. New England Journal of Medicine.
- De cada 2500 mujeres a las que se hace mamografía, 1000 sufrirán un "falso positivo", la mitad de los cuales llevarán a una biopsia. New England Journal of Medicine.
- Por cada 2500 mujeres, entre 5 y 15 serán diagnosticadas de forma errónea de cáncer, siendo sometidas innecesariamente a radioterapia, quimioterapia y cirugía, algunas de ellas mutilantes. New England Journal of Medicine.
- El cribado con mamografía sólo es responsable de un tercio del total de la reducción de la mortalidad por cáncer de mama. New England Journal of Medicine.
- No está claro si el cribaje presenta más beneficios que daños. Biblioteca Cochrane Plus.
- El cribado poblacional del cáncer de mama con mamografía no está justificado. Biblioteca Cochrane Plus
Feliz día contra el cáncer de mama. Efectivamente, es para tomárselo a pecho, pero a pecho descubierto.
(Entrada dedicada por todo el amor del mundo a las enfermas de cáncer de mama, de todo corazón).
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Enrique Gavilán
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martes, octubre 19, 2010
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disease mongering,
evidencias
lunes 18 de octubre de 2010
¿Dejar de financiar con dinero público el sulfato de glucosamina y el condriotín sulfato?
Hace muy pocos días el investigador independiente suizo Simon Wandel (con sus colaboradores) ha publicado un metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados, con y sin otras evidencias indirectas, sobre la efecividad del sulfato de glucosamina y el condroitin sulfato en el dolor articular (e incluso el espacio de separación interarticular), cuya conclusión es que ninguno de ambos se ha mostrado mejor que placebo.
Sus conslusiones se siguen del sigueinte texto: "Las autoridades sanitarias y aseguradoras en salud no deben cubrir los costes de estos productos, y deben ser desalentadas nuevas prescripciones de estos productos en pacientes a los que aún no se les han prescrito".
Y no puedo evitar la reflexión siguiente: "Es posible que yo mismo pueda contribuir a que no se pierdan prestaciones necesarias si paso a la acción a la acción dejando de hacer las innecesarias". El sulfato de glucosamina y el condroitin sulfato es una fácil, pero hay muchas más a nuestro alrededor cuyas gruesas anomalías no vemos porque estamos "dentro de la caja", pero que veríamos inmediatamente si estuviéramos "out of the box", que no son mejores que placebo.
Sus conslusiones se siguen del sigueinte texto: "Las autoridades sanitarias y aseguradoras en salud no deben cubrir los costes de estos productos, y deben ser desalentadas nuevas prescripciones de estos productos en pacientes a los que aún no se les han prescrito".
Y no puedo evitar la reflexión siguiente: "Es posible que yo mismo pueda contribuir a que no se pierdan prestaciones necesarias si paso a la acción a la acción dejando de hacer las innecesarias". El sulfato de glucosamina y el condroitin sulfato es una fácil, pero hay muchas más a nuestro alrededor cuyas gruesas anomalías no vemos porque estamos "dentro de la caja", pero que veríamos inmediatamente si estuviéramos "out of the box", que no son mejores que placebo.
Por G. Sánchez
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Antonio Villafaina Barroso
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evaluación de tecnologías sanitarias.
jueves 14 de octubre de 2010
El plan
Emilia tiene un plan. Consiste en dejarse morir. Emilia cumplió ochenta y siete años el mes pasado y el derrumbe de una galería en la mina la dejó viuda a los treinta y nueve. Ese día se le retiró la regla para siempre. Tuvo dos hijos. Jesús, el mayor, murió de difteria cuando tenía doce años. Matías, el menor, murió en la cárcel de Nanclares de Oca. Le dijeron que se había suicidado. Siempre anduvo metido en política. Tenía veintisiete años.
Emilia vive sola en un pueblo de quince casas levantadas en la ladera más escarpada y sombría del valle, a cuarenta minutos del centro de salud. La asistente social te pidió que fueras a visitarla porque una vecina le dijo que Emilia se negaba a comer desde hacía dos semanas. La vecina te acompañó hasta la casa de Emilia. Mire, Emilia, ha venido el doctor a verla.
Y quién le mandó venir. Ya puede marcharse, muchas gracias. No me interesa nada de lo que venga a contarme, a hacerme o a recetarme. Haga el favor de irse de mi casa. Yo no le he llamado.
Un momento, ya que está usted aquí, dígale de mi parte a todos ahí abajo que me quiero morir, que no quiero vivir esta vida ni un día más, que se vayan a fastidiar a otro con sus cuentos y que me dejen morir en paz, cojones, que ya me toca por una vez en la vida elegir lo que quiero hacer y como no tengo fuerza para colgar una soga en lo alto, ni valor para tragarme una botella de lejía, ni quién me quiera vender una pistola o una escopeta, pues voy a dejar de comer hasta que me quede dormida.
Emilia vive sola en un pueblo de quince casas levantadas en la ladera más escarpada y sombría del valle, a cuarenta minutos del centro de salud. La asistente social te pidió que fueras a visitarla porque una vecina le dijo que Emilia se negaba a comer desde hacía dos semanas. La vecina te acompañó hasta la casa de Emilia. Mire, Emilia, ha venido el doctor a verla.
Y quién le mandó venir. Ya puede marcharse, muchas gracias. No me interesa nada de lo que venga a contarme, a hacerme o a recetarme. Haga el favor de irse de mi casa. Yo no le he llamado.
Un momento, ya que está usted aquí, dígale de mi parte a todos ahí abajo que me quiero morir, que no quiero vivir esta vida ni un día más, que se vayan a fastidiar a otro con sus cuentos y que me dejen morir en paz, cojones, que ya me toca por una vez en la vida elegir lo que quiero hacer y como no tengo fuerza para colgar una soga en lo alto, ni valor para tragarme una botella de lejía, ni quién me quiera vender una pistola o una escopeta, pues voy a dejar de comer hasta que me quede dormida.
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jose garzón
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martes 12 de octubre de 2010
Por una ciencia libre (a propósito de los despropósitos)

Primero, una ciencia corrupta es una ciencia que no parte de una hipótesis y de datos para llegar a conclusiones, sino de conclusiones preconcebidas o aceptables que permiten seleccionar los datos para llegar a esa conclusión preconcebida o aceptable. Es decir, es una ciencia que usa datos seleccionados para llegar a una conclusión "acertada", una conclusión que por la naturaleza misma de los datos empleados falsifica la realidad.Segundo, una ciencia corrupta es una ciencia que no sólo disfraza la realidad sino también los procedimiento empleados para llegar a "sus" conclusiones. En lugar de reconocer su proceso selectivo y la necesidad oficial de demostrar la conclusión "acertada", y en vez de admitir la complejidad del problema y las limitaciones de las pruebas disponibles, inviste tanto al proceso como a las conclusiones con el manto de lo indudable.Tercero, y quizás aún más importante, mientras que la verdadera ciencia valora las objeciones en función de la calidad de las pruebas y de los argumentos que se aportan, y considera que los argumentos ad hominem son científicamente inaceptables, la ciencia corrupta busca la creación de formidables barreras institucionales a la crítica, excluye a los que disienten del proceso de evaluación, y reduce al silencio a sus oponentes, no por su calidad, sino cuestionando su carácter y sus motivaciones.
Luik JC. Pandora´s box: the dangers of politically corrupted science for democratic public policy. Leído en Skrabanek P. La muerte de la medicina con rostro humano.
A propósito de los despropósitos con la rosiglitazona, el celecoxib y otros engaños, de los cuales hasta los estudiantes ya se hacen eco.
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Enrique Gavilán
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FARMACIA,
Industria Farmacéutica,
promoção enganosa
viernes 8 de octubre de 2010
Internet sin restricciones también para Extremadura
Internet en la consulta es una iniciativa que clama por tener acceso a internet sin restricciones desde las consultas de los centros sanitarios españoles. Saludyotrascosasdecomer se adhiere sin reservas, como no, a la misma.
Si echamos un vistazo al mapa

vemos que la situación en nuestro país es heterogénea. En ésto como en mil otras cosas más, claro. Algunas comunidades dejan acceso libremente a sus profesionales sanitarios (en azul). En el polo (gris oscuro), otras restringen el acceso a internet a unas pocas direcciones URL, generalmente las institucionales. A caballo entre ambos extremos están las comunidades en gris claro, en las que hay algunas limitaciones.
Si echamos un vistazo al mapa

vemos que la situación en nuestro país es heterogénea. En ésto como en mil otras cosas más, claro. Algunas comunidades dejan acceso libremente a sus profesionales sanitarios (en azul). En el polo (gris oscuro), otras restringen el acceso a internet a unas pocas direcciones URL, generalmente las institucionales. A caballo entre ambos extremos están las comunidades en gris claro, en las que hay algunas limitaciones.
En esta última modalidad se encuentra Extremadura. El acceso a páginas claramente relacionados con el ocio están cortados, lo cual no es un problema. Comienza a mosquear ver que no tengamos Facebook, a pesar de que tanto el presidente de la Junta, la Consejera de Sanidad y algunos directivos más de la administración sanitaria pública de Extremadura tengan cuentas, incluso institucionales, en esta red social. Curiosamente sí que podemos entrar en twitter y en linkedin... Que no podamos acceder a youtube y similares, con el gran potencial docente que demuestra en vídeos como éste, no es comprensible. Y que no podamos entrar en repositorios de documentos online tipo box.net ya es del todo inaceptable.
La cosa no queda ahí. Algo similar sucede con los ordenadores y sistemas operativos. En los ordenadores soviet-like del populacho sanitario de las consultas, freeware (Linex, un linux extremeño) para dar fe de lo sostenibles que somos; en los de gerencias, servicios centrales del SES y Consejería de Sanidad, flamantes ordenadores con pantallas panorámicas y equipados con Windows y Office. Y lo último de lo último: si por casualidad tienes un pendrive y quieres tener tu propio repertorio de libros, artículos y documentos clínicos de interés clínico in the point of care no lo podrás usar en la vida en los PCs de la consulta. "Por motivos de seguridad", dicen. Seguridad que sólo parece afectar a los ordenadores de las consultas, claro.
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Enrique Gavilán
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viernes, octubre 08, 2010
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¿Qué es lo que hacemos mal?
jueves 7 de octubre de 2010
Pescando camiones
El camión entró en la curva a demasiada velocidad, se llevó por delante el quitamiedos y cayó por el barranco hasta estrellarse contra un fresno que, erguido, aguantó el envite sin quebrarse. Algunas hojas amarillas sembraron la superficie del río y se dejaron arrastrar por la corriente.
Samuel oyó de pronto el ruido de diez mil kilogramos de hierro, goma y gasolina cuesta abajo sin control y, empujado por el miedo y el instinto de supervivencia, sin mirar atrás soltó la caña y se tiró al agua. Nadó hasta sentirse a salvo. Cuando entró en el bar, Pedro, el chigrero, no pudo reprimir la risa. Samuel, pálido y empapado, apoyó los brazos en la barra y respiró profundo. Pero Samu, ¿qué fue lo que pescaste? Un camión, Pedro, un camión así de grande.
¿Cómo te llamas? Iván. Bueno, Iván, tranquilo, soy el médico. Ya están llegando los bomberos y en un minuto te sacamos de aquí. ¿Dónde te duele? Me duele el pecho. De acuerdo. Voy a ponerte algo para el dolor. ¿Puedes coger el móvil que está en el bolsillo del pantalón y llamar a mi mujer? Se llama Ana. Dile que estoy bien; pero que no llegaré a comer.
Samuel oyó de pronto el ruido de diez mil kilogramos de hierro, goma y gasolina cuesta abajo sin control y, empujado por el miedo y el instinto de supervivencia, sin mirar atrás soltó la caña y se tiró al agua. Nadó hasta sentirse a salvo. Cuando entró en el bar, Pedro, el chigrero, no pudo reprimir la risa. Samuel, pálido y empapado, apoyó los brazos en la barra y respiró profundo. Pero Samu, ¿qué fue lo que pescaste? Un camión, Pedro, un camión así de grande.
¿Cómo te llamas? Iván. Bueno, Iván, tranquilo, soy el médico. Ya están llegando los bomberos y en un minuto te sacamos de aquí. ¿Dónde te duele? Me duele el pecho. De acuerdo. Voy a ponerte algo para el dolor. ¿Puedes coger el móvil que está en el bolsillo del pantalón y llamar a mi mujer? Se llama Ana. Dile que estoy bien; pero que no llegaré a comer.
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jose garzón
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jueves, octubre 07, 2010
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martes 5 de octubre de 2010
Salud y Ecuador

Estos están siendo unos días ajetreados para Ecuador con los intentos de asonada, más típicos de decadas pasadas que de 2010, un amigo de allí me dice que "Paradógicamente se ha sentido más seguro sin policias en la calle..." Conocí ese país hace unos años y lo sigo conociendo gracias a buenos amigos que están acá y allá, en el viaje por aquellas tierras tuve la suerte de tropezarme con el mejor congreso dónde estuve nunca, fue en Quito en el año 2003, "Alma Ata 25 años después" conocí experiencias de promoción de salud, de atención primaria y de promoción comunitaria envidiables para un país como España.
Por eso, estos días compartí la preocupación con los amigos ecuatorianos, al ver las imágenes de aquellos que quieren quitar a los presidentes con las botas y no con los votos, me alegra que la democracia haya sido reestablecida y que poco a poco las cosas salgan bien...
Fotos Luis Herrera
Por eso, estos días compartí la preocupación con los amigos ecuatorianos, al ver las imágenes de aquellos que quieren quitar a los presidentes con las botas y no con los votos, me alegra que la democracia haya sido reestablecida y que poco a poco las cosas salgan bien...
Fotos Luis Herrera
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Antonio Villafaina Barroso
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martes, octubre 05, 2010
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POLITICA
lunes 4 de octubre de 2010
¿Consejos de salud para gente sana?
La gente sana no piensa en la salud, a menos que sean hipocondríacos, lo que no es, a decir verdad, un signo de buena salud. Del mismo modo, cuando nuestros órganos realizan sus funciones perfectamente no nos preocupamos de ellos. Es la ausencia de salud lo que provoca los sueños sobre la salud, de la misma forma que el significado real de la libertad sólo se experimenta cuando se está en la cárcel.
Petr Skrabanek. La muerte de la medicina con rostro humano. Ediciones Díaz de Santos, 1999.
No hay nada mejor que darse una vuelta por una farmacia para darse cuenta del alcance de la máxima de Skrabanek de que la búsqueda de la salud es más que un síntoma de mala salud. En la revista "El periódico de la Farmacia", editada, entre otros, por el grupo Cofares (la mayor distribuidora española de medicamentos), dirigida sobre todo a un público sano de clase media preocupada por su salud, encontramos cientos de ejemplos. Reproducimos aquí algunos de los mensajes o consejos de salud (los comentarios entre paréntesis son míos):
- Vitaminas. Existen determinadas situaciones que requieren un aporte vitamínico extra: embarazo, lactancia, deportistas... (¿la gilipollez crónica también es motivo de tomar vitaminas?).
- Anticípate a tu alergia. Si eres alérgico acude al alergólogo antes de que aparezcan los primeros síntomas con la llegada de la primavera (no vale cualquier médico, tiene que ser alergólogo, claro).
- Por unos huesos sanos y fuertes. El diagnóstico precoz es fundamental para empezar a tratar la enfermedad (la osteoporosis enfermedad... ostras) cuanto antes, por lo que ante la menor sospecha acuda al médico (si es el de guardia, mejor). Más información en www.fhoemo.com.
- Prevenir el cáncer de cuello de útero está en nuestra mano. Según apuntan las últimas recomendaciones de los organismos sanitarios, la estrategia más completa frente al cáncer de cuello de útero es la revisión ginecológica combinada con la vacunación frente al VPH (¿se habrán olvidado del condón adrede o ha sido un despiste?). Más información en www.aecc.es.
- La menopausia no es el principio del fin. Cada mujer vive esta etapa a su manera pero, en mayor o menor grado, todas las mujeres ven cómo la menopausia afecta a su calidad de vida. Reducir el impacto de estos síntomas pasa por un tratamiento individualizado que ayude a combatirlos (la menopausia como una enfermedad de la mujer). Más información en www.aeem.es.
Aunque, personalmente, me gustan más otros titulares. Me da a mi, por el cariz de los consejos, que los redactores piensan que la gente es tonta por definición. Aunque, bien pensado, ¡si los lectores los siguen seguro que llevarían razón al pensarlo!:
- Aprende a hacer la compra (gilipollas).
- No olvides tu boca (descuida, la llevo siempre encima).
- Ten un hogar limpio (so guarro).
- Vigila tus senos (Ok, contrataré un detective privado para que se pegue a las tetas de mi mujer).
- Evita las caídas (so patoso).
- Di NO a la violencia (dí SI a la paz en el mundo).
- Trata de ser feliz (¡anda, no se me había ocurrido!).
- Organízate (que eres un desastre).
- Adáptate a los cambios de manera paulatina (so bruto).
- Enamórate (como si estuvieses en una telenovela).
(Extractos de "los 100 hábitos para sentirse bien", del especial 100 número de "El periódico de la Farmacia").
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Enrique Gavilán
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lunes, octubre 04, 2010
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humor,
Medicalización de la vida
sábado 2 de octubre de 2010
Zapatillas y Boca
De Belén Sánchez desde Buenos Aires Argentina, paseando junto a La Bombonera, en el barrio de Boca, por donde tantas veces lo hiciera Maradona, ¿serán esas alguna de sus zapatillas tras el Mundial?
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Antonio Villafaina Barroso
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sábado, octubre 02, 2010
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zapatillas
viernes 1 de octubre de 2010
La rosi al hoyo y la vilda al bollo

Con la rosiglitazona todavía caliente y de cuerpo presente, con los de Glaxo todavía llorándola en bolsa y pensando en cómo superar tan duro golpe a base de despidos, la gente de Novartis se dedica a mandar a los señores prescriptores este mensaje.
"Nota de prensa. La Agencia Europea del Medicamento decidió ayer suspender ROSIGLITAZONA. En 2 meses dejará de dispensarse en farmacias.
Es buen momento para confiar en la SEGURIDAD y EFICACIA de EUCREAS Y GALVUS, en beneficio de muchos pacientes diabeticos tipo II"
Ni siquiera esperaron 24h a darle el entierro que merecia Rosi, o para esperar que Glaxo mandase otro SMS, esto de la competencia entre farmacéuticas si que debe producir, igual que rosi, aumento del riesgo de infartos...
"Nota de prensa. La Agencia Europea del Medicamento decidió ayer suspender ROSIGLITAZONA. En 2 meses dejará de dispensarse en farmacias.
Es buen momento para confiar en la SEGURIDAD y EFICACIA de EUCREAS Y GALVUS, en beneficio de muchos pacientes diabeticos tipo II"
Ni siquiera esperaron 24h a darle el entierro que merecia Rosi, o para esperar que Glaxo mandase otro SMS, esto de la competencia entre farmacéuticas si que debe producir, igual que rosi, aumento del riesgo de infartos...
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Antonio Villafaina Barroso
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viernes, octubre 01, 2010
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Marketing farmacéutico
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